EL ARTE DE ALEGRAR EL CORAZÓN DE DIOS
“Sin embargo, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que quiere acercarse a Dios debe creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan con sinceridad.”
Hebreos 11:6 (NTV)
Piensa por un momento en cómo te sientes cuando alguien a quien amas profundamente dudó de tu palabra. Cuando has sido transparente, fiel y leal, pero la otra persona decide desconfiar de ti, algo dentro de ti se quiebra. La desconfianza distorsiona las relaciones y lastima el corazón. Si a nosotros, siendo imperfectos, nos duele la desconfianza, ¿cómo se sentirá el corazón de Dios cuando dudamos de Él?
Él no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Sus promesas son eternas y su fidelidad es inquebrantable. A pesar de esto, con frecuencia permitimos que nuestras preocupaciones, ansiedades y decisiones cotidianas griten lo contrario: “Señor, no estoy seguro de que puedas con esto”.
Mira la belleza que encierra este pasaje. La afirmación de que “sin fe es imposible agradar a Dios” tiene una contraparte maravillosa: ¡Cada vez que decides confiar (tener fe), alegras el corazón de Dios!
Poner tu confianza en Dios no se trata solo de conseguir un milagro o salir de una crisis; se trata de una relación de amor. Cuando decides depender de Dios a pesar de la tormenta, estás diciendo: “Padre, tu voluntad es mejor que mis planes”. Esa actitud causa gozo en el cielo porque alinea tu alma con el propósito divino. La fe que agrada a Dios no garantiza que el desenlace sea exactamente como tú lo planeaste, pero sí garantiza que el resultado final será bajo la perfecta voluntad de Dios. ¿En qué área de tu vida actual estás actuando por vista y no por fe? (Finanzas, familia, salud, decisiones futuras).
Padre Celestial, perdóname por las veces en que he permitido que la duda calle tu voz y entorpezca mi caminar. Reconozco que muchas veces he confesado fe con mis labios, pero he vivido con preocupación en mi corazón. Ayúdame a alinear mis pensamientos y mis acciones a tu Palabra. En el nombre de Jesús, ¡Amén!

Alex Plasencia
Pastor Asistente
