ENTRE LA DUDA Y LA REALIDAD
“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24:25)
Cuando era un joven creyente, y sin mucha información acerca de los eventos de la Semana Santa. Las dudas y preguntas asaltaban mi mente, diciéndome: ¿Será verdad que Jesucristo resucitó de los muertos? Si logró hacerlo, ¿quién o quiénes lo vieron? Hasta que caminando en el tiempo y adquiriendo mayor conocimiento de las Sagradas Escrituras, logré hallar la respuesta en el libro de Los Hechos de los Apóstoles: ”En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.” (Hechos 1:1-3). Este pasaje nos enseña por lo menos cinco cosas que deberíamos tener presentes para disipar nuestras dudas y afirmar nuestra fe:
1. Jesús, después de resucitar, “comenzó a hacer y enseñar” (Hechos 1:1b). Esto significa que estuvo activo, sosteniendo diálogos con sus discípulos que ya no eran tan solo doce, sino ciento veinte (Hechos 1:15).
2. Jesús se ocupó en dar “mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido” (Hechos 1:2b). El Señor siempre ministró en el poder del Espíritu Santo.
3. Jesús “se presentó vivo con muchas pruebas indubitables” (Hechos 1: 3a). Esto significa que el Señor dio pruebas de que estaba vivo y que no admitían duda acerca de Su resurrección.
4. Jesús dio pruebas de que estaba vivo “apareciéndoseles durante cuarenta días” (Hechos 1:3b). Todo el mundo de la época de Jesús tuvo el tiempo necesario para mostrar que no era aquel que fue crucificado. Cuarenta días es bastante tiempo para lograr demostrar que no era el Cristo que fue crucificado, muerto y sepultado. Y que al tercer día se levantó de la muerte conforme a las Escrituras.
5. Jesús tenía un solo tema de conversación: “hablándoles acerca del reino de Dios”. (Hechos 1:3c). A la corta o a la larga, lo que más importa es el Reino de Dios, el cual ha de venir y se implementará con todo el poder y gloria de nuestro Salvador. Medítalo.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
