DIOS ESTA DISPUESTO A REVELARNOS SU SABIDURÍA Y PROPÓSITO
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”
(Jeremías 33:3)
Jeremías se encontraba preso. Él había profetizado que los babilonios tomarían la ciudad de Jerusalén y que el rey de Judá, Sedequías, sería entregado al rey de Babilonia. Sedequías se enojó con Jeremías por profetizar cosas poco populares y mandó a encerrarle en la cárcel.
El profeta, vivía en un tiempo de gran angustia, cuando Jerusalén estaba bajo asedio y el pueblo enfrentaba la inminente destrucción debido a su desobediencia a Dios.
¡Hermano!
En algún momento todos batallamos con la cuestión de por qué Dios nos permite sufrir, y nos preguntamos si acaso es porque ya no nos ama. Debemos recordar que algunas de las más grandes lecciones que aprendemos son resultado de la adversidad. Durante esos tiempos dolorosos si nos aferramos al Padre celestial, obtendremos conocimientos en nuestro corazón y mente.
Cuando atraviese por pruebas, dese cuenta de que Dios no quiere lastimarnos (Lamentaciones 3.32–33). Más bien, Él tiene grandes cosas que desea enseñarnos:
– Lecciones que se pueden aprender solo mediante la tristeza (Hebreos 5.8).
– Que Él está en esos momentos a su lado. Nuestro Padre celestial nos está llamando y pidiendo que nos acerquemos y conozcamos sus caminos.
La expresión «clama a mí» no solo sugiere un acto de pedir, sino también de establecer una relación íntima con el Creador. La respuesta divina que se promete, «y yo te responderé», subraya la certeza de que Dios escucha y atiende las súplicas de aquellos que se acercan a Él con humildad y fe.
La promesa de «cosas grandes y ocultas» indica que Dios tiene mucho más para nosotros de lo que podemos imaginar. A veces, nuestra limitada perspectiva nos impide ver más allá de nuestras circunstancias actuales. Sin embargo, cuando clamamos a Él, estamos pidiendo a Dios a revelarnos lo que necesitamos saber, abrir nuestros ojos a nuevas oportunidades y mostrar sus planes para nuestro bienestar.
Dios revelará verdades profundas y misterios que son inaccesibles para el entendimiento humano.
Cada vez que oramos, debemos hacerlo con la confianza de que Dios tiene conocimiento de nuestra situación y que está dispuesto a revelarnos Su sabiduría y Su propósito. Esto puede ser particularmente reconfortante para aquellos que se sienten perdidos o sin dirección, ya que el versículo nos invita a buscar activamente la guía divina.
Jeremías estando preso oraba y buscaba la dirección de Dios. Es por esa razón que en medio de una ciudad sitiada y aun estando encerrado, Jeremías pudo escuchar la voz de Dios dándole ánimo: «¡Clama a mí y te responderé!» Dios mostraría maravillas a Jeremías; seguiría hablando y animando a su siervo.
¡Hermano!
Este pasaje nos impulsa a hacer de la oración una parte central de nuestra vida espiritual. La relación con Dios se fortalece a medida que le buscamos sinceramente y estamos dispuestos a recibir Su respuesta.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
