¿QUÉ ESTÁ PRODUCIENDO TU CORAZÓN?
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”
Salmo 19:14
Vivimos en una época en la que hablamos mucho: Hablamos en casa, en el trabajo, en la iglesia, por mensajes, en redes sociales y hasta publicamos pensamientos que pueden ser vistos por muchas personas, pero hay una pregunta que necesitamos hacernos delante de Dios: ¿lo que estamos diciendo refleja realmente lo que hay en nuestro corazón?
David no solamente pide que sus palabras sean agradables delante de Dios. También pide que la meditación de su corazón sea grata delante del Señor, muchas veces, lo que sale de nuestra boca es el reflejo de lo que durante mucho tiempo hemos estado alimentando en nuestro corazón.
En Números 14 encontramos al pueblo de Israel después de escuchar el informe de los doce espías, Dios les había prometido la tierra, pero diez de ellos pusieron su mirada en los obstáculos.
El problema no era solamente lo que habían visto, sino cómo interpretaron lo que habían visto, Dios les había prometido esa tierra, pero su percepción de las circunstancias produjo temor, incredulidad y finalmente palabras de rebelión contra Dios, Esto nos enseña algo importante:
“Una percepción equivocada de las circunstancias puede producir una meditación equivocada, y una meditación equivocada puede producir palabras equivocadas”
También nos puede suceder hoy, podemos atravesar una dificultad económica y comenzar a pensar: “Dios no está cuidando de mí”, podemos tener problemas familiares y comenzar a pensar: “Esto nunca va a cambiar”, podemos enfrentar una enfermedad, una decepción o una situación difícil y permitir que nuestros pensamientos se llenen de temor, frustración y desesperanza, y después, eso comienza a salir por nuestra boca.
Por eso debemos cuidar no solamente lo que decimos, sino también lo que estamos permitiendo que ocupe nuestra mente y nuestro corazón, será por eso que David dice: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón”, meditar significa reflexionar, pensar profundamente, considerar algo, no se trata simplemente de leer un versículo rápidamente y continuar con nuestro día. La Palabra de Dios debe ocupar nuestra mente y llegar hasta nuestro corazón, el tiempo que pasamos delante de Dios no es tiempo perdido, es uno de los tiempos más importantes para nuestro caminar cristiano.
Cuando oramos, cuando leemos la Escritura, cuando reflexionamos en ella y cuando buscamos obedecerla, estamos permitiendo que Dios moldee nuestra manera de pensar.
No podemos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí debemos cuidar aquello que estamos permitiendo que gobierne nuestra mente y nuestro corazón.
No podemos esperar palabras llenas de fe si constantemente alimentamos nuestro corazón con temor, amargura y desesperanza.
Necesitamos comunión con Dios, escuchar su voz, meditar en su Palabra, cuidar nuestro corazón, y necesitamos pedir cada día: “Señor, que mis pensamientos te agraden y que mis palabras sean de bendición.”
Señor, ayúdanos a cuidar nuestro corazón y a llenar nuestra mente con tu Palabra. Que nuestros pensamientos te agraden y que nuestras palabras sean de bendición para quienes nos rodean. Líbranos del temor, la amargura y la incredulidad. Que nuestra vida refleje que Tú eres nuestra Roca y nuestro Redentor. En el nombre de Jesús. Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente
