UNA VIDA EJEMPLAR
“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35)
No importa los años de creyente que uno tenga, ni el ejercicio ministerial que uno haya desarrollado, simplemente para darnos cuenta de la distancia que nos separa del Señor Jesucristo; quién siempre será nuestro modelo de vida y de ministerio.
En el evangelio de Marcos 1:29 -39, tenemos algunos de los ingredientes de la agenda de nuestro Señor Jesucristo, la cual era imperturbable ante la pretendida manipulación de la gente y la complicidad de algunos de sus discípulos.
1. SU ENSEÑANZA EN LA SINAGOGA. Fue constante, desde que inicia Su ministerio era un asiduo asistente a la sinagoga, y un maestro de la palabra. Consideremos lo que dice Marcos: “Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. (Marcos 1:21). Fue modelo de vida, de ética, de adoración al Padre y de consagración; para judíos piadosos que se acercaban cada sábado a la sinagoga, lugar donde se realizaba el culto y la instrucción de la palabra. Su ministerio de enseñanza fue muy frecuente.
2. SU MISERICORDIA A LOS NECESITADOS. Jesús acompañado de Juan y Jacobo, fueron a casa de Simón Pedro y de Andrés. Allí encontraron a la suegra de Pedro en cama, enferma y con fiebre. Entonces Jesús la tomó de la mano y la levantó. Su sanidad fue instantánea y Su ánimo volvió a Su cuerpo, de tal manera que inmediatamente después comenzó a servirles (Marcos 1:30-31).
Pero, al llegar la noche, dice el texto: “le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos, de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” (Marcos 1:32b-34). Tan solo este tipo de actividad hubiera sido suficiente, para que cualquiera que tenía el poder de Dios para sanar, se detuviera en un solo lugar y sanar a toda la gente de esa metrópoli como era Capernaum. También hubiera sido razón suficiente para detenerlo a Jesús en un solo lugar, ya que tenía a toda la ciudad agolpada en la puerta de la casa donde estaba. Y así de esta manera permitir que Su fama se extendiera como un reguero de pólvora. Sin embargo, Jesús no vino en busca de fama o admiración alguna. Él vino para alcanzar a todo el mundo con Su misericordia y darle salvación, extendiendo Su gracia desde la cruz del calvario.
3. SU IMPERTUBABLE BÚSQUEDA DEL PADRE. Siendo Jesús la segunda persona de la Santísima Trinidad, tal vez no necesitaba ningún recurso del que cualquier mortal como nosotros precisa. Sin embargo, en Su naturaleza humana requería llenarse de la presencia del Padre y de Su Santo Espíritu, para tener el poder imprescindible para ministrar en este mundo tan necesitado y controlado por Satanás. De allí que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35). Nada mejor que la soledad y el desierto para dejar que Su espíritu entre en la intimad del Dios Trino. Y aunque pareciera que era muy importante, la sugerencia de Pedro y otros: “Todos te buscan.” (Marcos 1:36). Nada, absolutamente nada será más importante que la comunión con el Padre Celestial. De esta manera no dejó que otros le alteren la agenda que tenía Jesús.
Bueno sería examinarnos cada uno de nosotros para ver cómo está nuestra búsqueda de Dios, nuestra compasión o misericordia con los necesitados y nuestro ministerio. Recordando que primero es la comunión con Dios y después el ministerio.
¡Examínalo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
