EL DIOS BENDITO POR SIEMPRE
“Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.”
Salmos 145:1-3
Este es uno de los cantos más hermosos atribuido al Rey David. Es uno de los Salmos más cantados en una gran cantidad de congregaciones. Es el resumen muy coherente con lo que David experimentó acerca de Dios.
En la liturgia judía, este salmo se solía recitar dos veces en la mañana y una vez en el servicio vespertino.
Ninguno de los adoradores de este tiempo deberá pasar por alto, la enseñanza didáctica que realiza David, mostrando un corazón plenamente entregado a la admiración y alabanza del eterno Dios.
1. EL DIOS EXALTADO POR SIEMPRE.
David, extiende y comparte la exaltación de Dios, reconoce que es un Dios muy singular que merece ser alabado, enaltecido, ensalzado. Personaliza haciendo suya la alabanza y lo hace de manera directa: “Te exaltaré…” (Salmos 145:1a). Se rinde delante de Dios llamándole: “… mi Dios, mi Rey…” (Salmos 145:1a). Esto es muy significativo, ya que procede de la boca de quien es rey en esta tierra; reconociendo que hay otro Rey, que es el Rey de reyes y que merece la alabanza.
Su convicción de la alabanza y su exaltación de Dios no tiene límites, lo quiere hacer por la eternidad: “…y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre…” (Salmos 145:1b)
2. EL DIOS EXALTADO A CADA INSTANTE.
David, quiere alabar y exaltar el nombre y la persona de Dios cada día. Sus emociones y convicciones de Dios lo llevan a bendecir a Dios cada día: “…Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre…” (Salmos 145:2). Esto muestra la experiencia personal que tenía David con Dios, al punto que, esa exaltación de Dios fluía cada día y a cada instante, casi de manera natural. Esto se logra cuando vamos creciendo en la gracia del Señor, así como en experiencia y confianza con Dios.
3. DIOS, EL ÚNICO DIGNO DE SER EXALTADO.
David, en esta pequeña porción de (Salmos 145:1-3), hace una tremenda declaración: “…Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.” (Salmos 145:3). Nos habla de la grandeza de Dios y de Su dignidad. En cuanto a Su grandeza, es tanta, que prácticamente es imposible definirla y de poderla escudriñar. Es esa misma condición de grandeza que lo hace: digno de suprema alabanza, ya que no hay nadie en el universo entero, que sostenga en el tiempo tamaños atributos. El no hacerlo, sería deshonroso y desatinado; de allí que David se compromete a hacerlo diariamente, a cada instante, y eternamente y para siempre.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Excelente devocional, acerca de la grandeza inescrutable de nuestro DIOS TODOPODEROSO.
Saludos y bendiciones pastor Vicente. Gracias, por semejante devocional.
“… Grande es Jehová!!…Cada día te bendeciré…” amén!🙏🏼 ❤️