LA IMPORTANCIA DE ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”
Efesios 1:3
El apóstol Pablo desde el versículo 3, inicia alabando a Dios, hasta el v. 14, y derrama su alma en verdadera adoración por la “bondad de Dios”, atribuyéndole todas las bendiciones espirituales:
- Pasadas (la elección), Su predestinación a la adopción.
- Presentes (la redención), implicando el perdón y la gracia sobreabundante en forma de toda sabiduría y discernimiento.
- Futuras (la certificación) “Sellados”, como hijos y herederos.
Estas bendiciones recibidas por los creyentes deben ser reconocidas con humildad, gratitud y entusiasmo. Debido a estas bendiciones, debemos decir: “Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”
Nuestro Padre Celestial tiene recursos inagotables, todos los cuales están a la disposición del creyente para que de la mejor forma edifique su fe y su relación con Él.
El motivo por el cual Dios ha prometido darle al creyente toda bendición espiritual es porque está unido con Cristo. En otras palabras, esta es la gran bendición que Cristo otorga a la iglesia mediante su sacrificio expiatorio.
La capacidad del Padre Celestial no es el problema para concederles lo que necesitan sus hijos, sino la capacidad para recibirlo cuando el temor o el deseo de control te gobiernan, para esto el cristiano debe rechazar esas fortalezas y reconocer a Dios como “El Soberano”, y así, Dios será suficiente para todas tus necesidades: espirituales, físicas y materiales.
Por último, las bendiciones espirituales son mucho mejores que las bendiciones terrenales y son nuestras en los “lugares celestiales en Cristo”, son más sublimes, mejores y más seguras que las bendiciones terrenales.
¡Amado hermano!
¿Está usted dispuesto a confiar en Dios? ¿Reconocerá las bendiciones espirituales con humildad, gratitud y entusiasmo? ¿Tomará como verdad su palabra de que Él lo ha bendecido con toda bendición espiritual? ¿Le obedecerá?
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
