EVIDENCIAS DE UNA VIDA TRANSFORMADA
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
2 Corintios 5:17
Son muchas las personas que conocen este versículo e incluso lo saben de memoria. Sin embargo, es importante que nos detengamos a meditar en esta pregunta: ¿Soy realmente una nueva criatura en Cristo?
Haber nacido de nuevo implica experimentar una transformación que comienza en nuestro interior y se refleja en nuestra manera de vivir. Por medio de la obra de Cristo, somos llamados a abandonar las antiguas prácticas y a caminar en una vida nueva conforme a la voluntad de Dios.
Mi hermano y hermana, si has recibido a Cristo como tu único y suficiente Salvador, ahora eres una nueva criatura. Sin embargo, debemos cultivar nuestra relación con Dios cada día, buscando su presencia de todo corazón y permitiendo que su Palabra transforme nuestra vida.
Mientras vivamos en esta tierra, tenemos dos grandes desafíos:
1. Permanecer cada día en Cristo.
Esto implica permitir que el Espíritu Santo transforme nuestro carácter, nuestro temperamento, nuestra manera de hablar y nuestra perspectiva de la vida. Ya no debemos vivir guiados por nuestros antiguos deseos, sino procurar que nuestros pensamientos, palabras y acciones reflejen cada vez más el carácter de Cristo, manteniendo nuestra mirada puesta en la eternidad.
2. Ser instrumentos de reconciliación.
Ser una nueva criatura en Cristo también implica estar dispuestos a anunciar las buenas nuevas del Evangelio. Esta misión comienza muchas veces en nuestro propio hogar, con los miembros de nuestra familia, y se extiende a todas las personas que nos rodean. Estamos llamados a vivir de tal manera que otros puedan ver la transformación que Dios está haciendo en nosotros y, a través de nuestro testimonio, deseen conocer a Cristo.
¿Cómo vive una nueva criatura en Cristo?
1. Abandona las antiguas prácticas y renueva su mente. Procura pensar conforme a la Palabra de Dios, imitar el ejemplo de Cristo y crecer cada día en santidad.
2. Comparte su testimonio. Habla con otras personas acerca de cómo Cristo ha transformado su vida y les anuncia el mensaje de salvación.
3. Aprende a perdonar y a avanzar. Reconoce sus errores, pide perdón cuando es necesario, perdona a quienes le han ofendido y sigue adelante, caminando junto a Jesús en obediencia.
Romanos 3:23-24 nos recuerda:
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
La palabra justificado expresa la idea de ser declarado justo delante de Dios. Esto significa que, por medio de Jesucristo, recibimos el perdón de nuestros pecados y somos reconciliados con Dios. No por nuestros propios méritos, sino por su gracia y por la obra redentora de Cristo en la cruz.
Todos estábamos separados de Dios a causa del pecado. Sin embargo, por medio del sacrificio de Jesús, podemos recibir el perdón y comenzar una vida nueva en comunión con nuestro Creador. En Cristo tenemos un nuevo comienzo: nuestra antigua condición ya no define nuestra identidad, porque ahora pertenecemos a Él.
No sé cuál ha sido tu pasado ni qué circunstancias viviste antes de conocer a Cristo, pero hay una verdad que debes recordar: tu pasado no tiene la última palabra sobre tu vida; tu identidad ahora está en Cristo. Él te ha dado una nueva vida y desea utilizarte para la gloria de su nombre.
Mi hermano y hermana, oro para que cada día vivamos como verdaderas nuevas criaturas en Cristo, creciendo en santidad y obediencia, y procurando ser un ejemplo para quienes nos rodean. Que nuestra manera de vivir refleje tanto la obra de Dios en nosotros que otros puedan ver a Cristo a través de nuestro testimonio.

José Miguel Olave
Pastor de Adoración y Artes
