¿ORAS EN TODO TIEMPO?
“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.
Santiago 5:13-18
Hermanos, muchas veces acudimos a Dios cuando tenemos problemas, cuando estamos preocupados o cuando enfrentamos situaciones que no sabemos cómo resolver. Sin embargo, cuando las cosas marchan bien, podemos descuidar nuestra comunión con Él.
Santiago escribió a creyentes que atravesaban pruebas y dificultades, y les recordó la importancia de confiar en Dios. En Santiago 5:13-18 nos enseña que, cualquiera que sea nuestra circunstancia, siempre tenemos motivos para acercarnos al Señor.
Santiago dice: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración” (v. 13). Cuando enfrentamos dificultades económicas, problemas familiares, preocupaciones o incertidumbre, no debemos depender únicamente de nuestras propias fuerzas. Podemos llevar nuestras cargas delante de Dios, pedirle sabiduría y confiar en su cuidado. Orar no significa que todos nuestros problemas desaparecerán inmediatamente, sino que aprendemos a enfrentarlos dependiendo del Señor.
Santiago también dice: “¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (v. 13). A veces buscamos a Dios intensamente cuando necesitamos algo, pero nos olvidamos de agradecerle cuando recibimos su ayuda. Por eso, cuando tengas buenas noticias, disfrutes de tu familia o veas la respuesta a una oración, recuerda darle gracias. No busques a Dios solamente por lo que puede darte; aprende también a adorarlo por quien Él es.
En los versículos 14-16, Santiago enseña la importancia de orar por los enfermos, acompañarnos como iglesia y reconocer nuestros pecados. Cuando atravesamos dificultades, no tenemos que aislarnos. Dios nos ha dado una familia espiritual que puede acompañarnos y orar con nosotros. Y cuando pecamos, debemos acercarnos al Señor con arrepentimiento, confesar nuestras faltas y buscar restauración. La oración no sustituye la atención médica cuando es necesaria, ni garantiza que toda enfermedad será sanada inmediatamente. Nos recuerda que podemos acudir a Dios con fe y confiar en su soberanía.
Santiago 5:16 declara: “La oración eficaz del justo puede mucho”. Para ilustrar esta verdad, Santiago menciona a Elías, un hombre con debilidades semejantes a las nuestras que oró fervientemente. Esto nos anima a comprender que no necesitamos ser personas extraordinarias para orar. Necesitamos reconocer nuestra dependencia de Dios y buscarlo con perseverancia. No esperes hasta enfrentar una crisis para acercarte al Señor. Aparta cada día un tiempo para orar, meditar en su Palabra, agradecer por sus bondades e interceder por las necesidades de los demás.
El libro de Santiago nos enseña que la oración debe acompañarnos en todas las circunstancias de la vida. Cuando estamos afligidos, podemos acudir a Dios; cuando estamos alegres, podemos alabarlo; cuando estamos enfermos, podemos buscar su ayuda y el apoyo de la iglesia; y cuando hemos pecado, podemos arrepentirnos y buscar restauración. La oración no debe ser nuestro último recurso, sino una expresión constante de nuestra dependencia de Dios.
ORACIÓN:
«Señor amado, ayúdanos a buscarte en todo tiempo, tanto en las dificultades como en los momentos de alegría. Enséñanos a depender de ti, a perseverar en la oración y a interceder por nuestros hermanos. Que nuestra vida refleje una comunión constante contigo y una fe firme en tu fidelidad. En el nombre de Jesús. Amén.»

Alex Plasencia
Pastor Asistente
