EL PADRE NUESTRO 4
“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10b)
Como lo habíamos indicado, la oración del Padre Nuestro, está divida en dos partes fundamentales. La primera parte y las cuatro peticiones que contiene; están
referidas a Dios y a Su gloria. La segunda parte y las peticiones que contiene, están referidas a nosotros mismos, a nuestras necesidades y problemas particulares.
En este devocional de hoy, estaremos terminando con la primera mitad del Padre Nuestro. Y sin duda nos estará mostrando el orden de prioridades que debemos de observar cuando oramos. Es decir, nunca debemos de empezar por nosotros mismos. No importa las circunstancias y condiciones en las que nos encontremos, ni la clase de deseos que surjan; siempre considerar a quién nos estamos dirigiendo,
que es precisamente al Dios del universo.
Esta parte del (v.10) “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Encarna dos situaciones:
- LA VOLUNTAD DE DIOS EN EL CIELO. Esta parte de la oración deja sentado claramente que en los cielos siempre la voluntad de Dios se cumple a perfección. Pues en los cielos todo y todos giran en torno a Dios. Todos los seres creados, como los ángeles están ansiosos de glorificar y engrandecer el nombre de Dios. El deseo supremo de todos en el cielo, es de hacer la voluntad de Dios y a través de ello, alabarlo y glorificarlo. Este es el mejor
modelo para que todo cristiano como nosotros, pueda imitar lo que se hace en el cielo. Triste y lamentablemente muchos creyentes imitan lo que hacen
otros en esta tierra; llena de pecado, cargada de intereses, dejando una estela de miseria, desgracia, dolor y sufrimiento. Nos toca a cada creyente, hijo de Dios, discípulo de Jesús, cada mañana mirar arriba, hacia el cielo y ver como la voluntad del Señor se realiza. - LA VOLUNTAD DE DIOS EN LA TIERRA. Este es el deseo y solicitud de todo buen cristiano, pedir que se haga también la voluntad de Dios en la
tierra. Sin embargo, esta no se hará hasta que el reino de Dios no se establezca entre los hombres, en esta tierra. Es triste reconocer que a Jesús en su primera venida, no le dieron la importancia debida: “A lo suyo vino y los suyos no le recibieron.” (Juan 1:11), eso fue al principio de la llegada.
Pero después ya casi a Su salida de este mundo, la actitud del mundo no había cambiado, Jesús lo dijo con tristeza en Su oración del Aposento Alto:
“Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos (refiriéndose a los discípulos) han conocido que tú me enviaste.”
(Juan 17:25). El mundo sigue pensando en un dios de cartulina que hay que colgar en uno de los muros de la casa. No conocen al Dios de la Sagradas
Escrituras, al que nos ama con amor eterno, al que nos brinda sus misericordias cada mañana, al que vierte Su gracia para alcanzarnos.
Esta debe de ser nuestra oración cada día, que el mundo conozca al señor, antes de que sea demasiado tarde. Debe de ser muy doloroso para Dios ver que el mundo más le tiene temor a los terremotos a los aluviones, a los delincuentes, a la guerra que a Dios.
Oremos a Dios por nuestra familia, por nuestros hijos, nietos, hermanos y demás seres queridos a quienes amamos y queremos compartir la eternidad con ellos.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
