DEFENSORES DEL EVANGELIO
“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”
1 Pedro 3:15
La fe cristiana no es un salto ciego hacia lo desconocido. Creemos porque Dios se ha revelado y porque esa revelación puede ser examinada. Defender la fe cristiana significa presentar razones, evidencias y argumentos que expliquen por qué creemos que el Evangelio es verdadero. No se trata de ganar discusiones, sino de ayudar a otros a considerar seriamente la verdad de Cristo.
Pedro nos exhorta a estar preparados para “presentar defensa”. Esto significa responder, explicar y dar razones de nuestra esperanza. El creyente no debería conformarse con decir: “Yo creo porque así me enseñaron”. Nuestra fe tiene fundamento: Dios se ha revelado en las Escrituras y de manera suprema en Jesucristo.
1. Defendemos una fe basada en lo revelado
La primera pregunta no es simplemente: “¿Qué pienso de Jesús?”, sino: “¿Qué ha revelado Dios acerca de Jesús?”
La Biblia presenta a Cristo como la revelación de Dios. Hebreos 1:1-3 enseña que Dios nos ha hablado por medio del Hijo, quien es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza. Jesús mismo declaró: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).
Por eso, defender el Evangelio comienza defendiendo su centro: Jesucristo.
2. Defendemos la identidad de Jesús
No podemos presentar a Jesús simplemente como un buen maestro, un profeta o un ejemplo moral. La Escritura también atribuye a Cristo nombres, títulos, atributos y autoridad que corresponden a Dios. Él recibe adoración, perdona pecados y es presentado como Señor.
Por eso nuestra defensa no descansa solamente en sentimientos. Descansa en quién es Jesús y en lo que la Escritura afirma acerca de Él.
3. Defendemos nuestra esperanza con mansedumbre
Pedro no dice solamente que debemos estar preparados; dice que debemos hacerlo “con mansedumbre y reverencia”. Podemos tener buenos argumentos y, sin embargo, representar mal a Cristo si respondemos con arrogancia. La verdad no necesita agresividad para ser verdad.
El propósito de defender nuestra fe no es humillar al que pregunta, sino ayudarle a considerar seriamente la verdad del Evangelio.
4. Prepárate para defender lo que crees
No basta con tener una experiencia cristiana; necesitamos conocer aquello que creemos.
Pregúntate: ¿Por qué creo que la Biblia es verdadera? ¿Por qué creo que Jesús es Dios? ¿Por qué creo en la resurrección? ¿Qué respondería si alguien cuestionara mi fe?
La iglesia necesita creyentes que amen profundamente a Cristo y que también sepan explicar por qué confían en Él.
Vivimos en una generación que hace preguntas difíciles. Nuestros jóvenes, familias, amigos y compañeros de trabajo encontrarán argumentos contra el cristianismo.
No tengamos miedo de las preguntas. Preparemos nuestras respuestas.
Estudia la Palabra. Conoce a Cristo. Aprende a escuchar. Responde con verdad, pero también con amor.
No estamos llamados solamente a creer el Evangelio; estamos llamados a estar preparados para defenderlo.

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente
