CARACTERÍSTICAS DE UNA IGLESIA SANA
“13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Efesios 4:13-16
Introducción:
Cada iglesia es la historia de la gracia de Dios en medio de esa comunidad. Jamás será la historia de líderes o métodos desarrollados; sino, la bondad de Dios para levantar allí un pueblo para Él.
Una comunidad de gente imperfecta no puede desarrollar una iglesia perfecta, pero sí sana, si sigue el modelo bíblico. ¿Cuáles son las características de una iglesia sana? Veamos tres:
- Desarrolla una estabilidad doctrinal: “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (v.14)
- Sin duda, la predicación expositiva es la mejor forma de presentar el evangelio. Siendo que hoy en día muchas iglesias dan oportunidad en sus púlpitos a motivadores evangélicos, nos urge levantar predicadores bíblicos que prediquen con autoridad y profundidad.
- Envejecer es obligatorio, pero madurar es opcional. Esto se aplica a la vida espiritual. Se puede tener muchos años en una iglesia y no ser maduro en la fe.
- El estudiar y vivir la verdad bíblica, nos mantendrá lejos del error; y nos evitará ser zarandeados por cualquier falsa enseñanza o seguir falsos maestros.
- Esta es la voluntad de Dios: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” (v.13).
- En el taller de Dios hay mucho barro para trabajar (nuestras vidas), pero un solo modelo a seguir. Estamos siendo tallados a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.
- Busca el balance entre la verdad y el amor: “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (v.15)
- La doctrina sin amor produce mucho daño, así mismo amar sin doctrina. ¡Cuidado! Predicar la doctrina sin amor nos puede llevar al legalismo, y amar sin vivir la doctrina nos puede llevar al libertinaje.
- No debemos callar en anunciar las verdades del reino, siempre en el contexto del amor. La disciplina en el hogar como en la iglesia debe ser administrada con amor, porque nace de la misma fuente, Dios, y Él es la verdad y el amor.
- Promovemos la ayuda mutua, unidad y trabajo coordinado entre los miembros: “De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí… recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” (v.16)
- Entendemos que somos un cuerpo en Cristo Jesús; por ende, nos necesitamos unos a otros. Nadie debe ser autosuficiente; así que, necesitamos estar conectados no sólo al momento de servir, sino también en la vida diaria.
- ¡Somos una familia! Nuestros dones, talentos y habilidades son de edificación unos a otros. También es necesario recordar que toda familia enfrenta dificultades o malos entendidos; pero, somos llamados a amarnos, perdonarnos, soportarnos con paciencia y permitir que Dios se glorifique en todas nuestras relaciones interpersonales.
- A través de mi vida diaria: actitudes, comentarios, etc.; construyo o destruyo la imagen de Cristo en nosotros.
- Cada uno de nosotros es parte del rompecabezas que el Señor sigue armando, que es Su Iglesia.
Conclusión:
Una iglesia es una familia donde nos bendecimos unos a otros. Así que, disfrutemos servir unidos, echemos raíces dando fruto; esperando juntos la venida de nuestro amado Salvador.
Mientras tanto, ¡Estudiemos la Palabra! ¡Vivamos la Palabra! ¡Enseñemos la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
