EL SUFRIMIENTO DEL CRISTIANO
“Muchas son las aflicciones del Justo, Pero de todas ellas las librará Jehová.”
Salmos 34:19
Es probable que más de uno se haya preguntado: ¿Por qué sufren los justos? Y aunque hayan ensayado muchas y sostenidas respuestas, aún la satisfacción no ha llegado. Y la pregunta sigue dando vueltas de cuando en cuando en nuestra cabeza.
Al examinar la vida de muchos creyentes que, a pesar de hacer lo bueno, sostener un devocional diario, tener un carácter en proceso de santificación y buscar agradar a Dios constantemente, todavía son expuestos al sufrimiento, al dolor, a situaciones poco comprensibles desde el punto de vista humano. Y es que me parece que esta clase de creyentes no han considerado algunos aspectos de la vida cristiana que son imprescindibles entender para poder contemplar el sufrimiento desde el punto de vista espiritual y no como común y corrientemente lo hacemos, sin considerar este ámbito tan importante que permitirá vivir en contentamiento.
1. ESTAMOS EN UN MUNDO MUY INJUSTO. Los que se encargan de crear las leyes, de promulgarlas y de verificar que se cumplan, en su gran mayoría no son creyentes, no conocen a Dios. Viven para el momento y acomodándose de la mejor manera a cualquiera de las situaciones. Y por lo tanto sus leyes, aunque son legales, no son justas, de modo que traen sufrimiento a la comunidad cristiana. De esto, también Jesús nos advirtió: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33). Jesús, precisamente, indicó que las pruebas y el sufrimiento en un mundo injusto y corrupto son inevitables. Pero que, como creyentes, debemos considerar la promesa del Señor de que será él quien nos dará la paz; la calma y el sosiego vendrán de nuestra conexión con él.
2. NINGÚN SER HUMANO ESTÁ EXENTO DEL SUFRIMIENTO. Toda persona que ingresó en este mundo, por la puerta del nacimiento, experimentará de todas maneras el sufrimiento. No importa su condición social, económica ni espiritual. Esto es una consecuencia del pecado de nuestros primeros padres y, por lo tanto, se ha extendido de generación en generación. Si hubo alguien que no debía sufrir, este sería Jesús. Ya que el Hijo de Dios fue el único sin pecado que anduvo en este mundo. Sin embargo, nadie experimentó el dolor, la ira de Dios, el insulto y el sufrimiento; como lo profetizó Isaías, unos 700 años antes de sucediera: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto…” (Isaías 53:3). Si el Santo Hijo de Dios no fue exceptuado, ninguno de nosotros lo seremos.
3. LAS MALAS DECISIONES EN LA VIDA TRAEN SUFRIMIENTO. Creo que todos en la vida nos hemos equivocado más de una vez, y de esta manera hemos tenido que acarrear consecuencias que nos han llevado por el camino del sufrimiento. Y esto tiene que ver con el aspecto emocional y volitivo de cada uno de nosotros. De allí que la palabra de Dios nos advierta: «Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” (Proverbios 14:12). El hombre, al escoger un camino que aparentemente es derecho y en realidad no lo es, claro que le trae sufrimiento y más tarde le conducirá a la muerte. El Rey David, muy consciente del sufrimiento que vivía y su condición personal frente a ello, fue tan sincero que llegó a decir: “Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.” (Salmos 6:7), sus malas decisiones le llevaron a una crisis física y mental permeada de sufrimiento, que vio su alma quebrantada. Finalmente, rogó por la misericordia de Dios para ser librado de este sufrimiento.
En definitiva, el sufrimiento te puede llevar a la amargura y el resentimiento contra Dios y contra tu prójimo. O tal vez te pueda llevar a la esperanza viva de un Dios que tiene misericordia de aquel que busca con sinceridad.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
