ENFERMEDADES SILENCIOSAS
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;”
Salmo 1:1
Todos sabemos que algunas enfermedades trabajan rápido en silencio, y cuando se evidencian, en muchos casos, la enfermedad ha avanzado demasiado comprometiendo órganos, músculos, ganglios, etc. Así mismo, la iglesia de Cristo enfrenta enfermedades silenciosas que corren en privado, alrededor de la mesa en una casa, a través de mensajes de texto, llamadas, conversaciones “entre amigos”, etc.
¿Qué podemos hacer frente a estas enfermedades silenciosas? Lo primero es reconocer qué enfermedades son estas y luego, erradicarlas de nuestra vida. En este versículo veremos 3 de ellas:
- Malos Consejos (v.1a):
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos …”
El hecho de asistir a una iglesia no implica que la mente está en concordancia con la voluntad de Dios. Una mente que no está liderada por la Palabra será un corazón que se desvía tras ideas personales. Tristemente podemos escuchar aún dentro de una comunidad cristiana, consejos muy distantes a la Palabra. Por ejemplo: no perdones esto, no le digas nada, te voy a contar algo, haz tú lo mismo, etc. Claro, cantamos el domingo, ¨pon en mí la mente que hubo en Cristo¨, pero que distante está nuestro corazón de lo que nuestros labios profesan.
Amado, todo consejo nuestro debe estar basado en el consejo de Dios: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.” – Proverbios 19:21. El cristiano que guía sus pasos y decisiones en la Palabra está caminando en la voluntad de Dios.
2. Malas prácticas (v.1b):
“Ni estuvo en camino de pecadores,”
En este punto podríamos ver diversas malas prácticas en creyentes que pareciera que pefieren mantenerlas y hasta compartirlas con otros. Hablo con sinceridad, a ese “tipos de amigos y/o hermanos” que no sueltan malas prácticas, prefiero soltarlos en mi camino. Prefiero tener pocos amigos que bendicen que tener muchos que puedan contaminarme. ¿De qué malas prácticas debemos cuidarnos?
- Chisme: El chisme es compartir un comentario verdadero o falso con la intensión de indisponer a una persona con otra. El punto no es tanto lo que se comparte; sino, la intensión por la que se comparte:“El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo.” – Proverbios 11:13. El chisme muere cuando llega a oídos de una persona sana. Los labios de un chismoso descubre la realidad de un corazón enfermo.
- Murmuración: La murmuración es la conversación en contra de una persona que no está presente: “Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;” – Salmo 101:5a. ¡Dios toma con seriedad esta clase de pecado! No hablar de nadie es la mejor forma de hablar de ti. No se trata sólo de quien es bueno cuando está contigo, sino quien es leal a tus espaldas. Antes de pensar en otros, ¿Yo soy una persona confiable y leal?
- Resentimiento y Amargura: Tengo tristeza saber que cristianos sirven y adoran con corazones enfermos por situaciones no resueltas: “14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” – Hebreos 12:14-15. Es imposible caminar en santidad si tengo en el corazón rechazo hacia alguna persona. El resentimiento y amargura son enfermedades que contaminan a otros rápidamente. ¡Cuidado! Puedes estar enfermando tu familia o tu iglesia.
3. El escarnio (v.1c):
“Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;”
Es triste ver que algunos hábitos del mundo aun se cargan en la vida cristiana, por ejemplo el ¨escarnio¨. Un escarnecedor es una persona que se burla de alguien de manera cruel y humillante, con un carácter duro y egoísta. Esto daña a la persona. Muchos no consideran todo el dolor que puede causar un comentario acerca del físico, vestimenta, alguna debilidad, caída moral, etc. Estar en silla de un escarnecedor es tomar tiempo en conversaciones que no edifican. Mi hermano, un cristiano que no ama al prójimo como a sí mismo, entonces no vive el amor de Dios.
Seguir a Jesús no es sólo cuestión de tener las creencias correctas, sino también las relaciones correctas. Un consejo sabio: debemos tener cuidado en quien confiamos. No toda persona es realmente confiable. Por ejemplo: El diablo antes fue un ángel y Judas antes fue un discípulo, y conocemos como terminaron. Debemos saber elegir a nuestros más cercanos.
También debo afirmar, sin temor alguno que, mis mejores amigos y hermanos los encontré en la iglesia. Son amigos al modelo de Proverbios.
Anhelo un matrimonio, familia e iglesia sana, para ello, debo ser el primero en mantener un corazón sano. También anhelo ser un hombre bienaventurado, y para ello debo recordar que, si mi corazón no está comprometido en el estudio de la Palabra, mis decisiones no serán nada bíblicas. Cuidado, podemos ser buenos teólogos y al mismo tiempo malos cristianos.
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
