UNA COSA ES ESTAR CERCA Y OTRA ES PERMANECER EN ÉL
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí
mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.”
Juan 15:4
Cada creyente desarrolla su vida cristiana de acuerdo y como le parece. Unos la llevan de una manera y otros de otra. Pero, no hay varias formas de llevar adelante la vida, que por gracia ha sido transformada. Dios no ha dado una variedad de estilos de vida para que el creyente elija uno durante un tiempo y otro cuando se canse del primero. Esto no es así, pues hay una vida distinta a otra dependiendo de la elección que se haga; porque una cosa es estar cerca de Cristo y otra permanecer en él. Hay muchos creyentes que van los domingos al culto, participan de una célula, asisten a la academia bíblica, leen la biblia, cantan canciones cristianas, llevan una vida religiosa y activa, y lo peor es que están totalmente desconectados del Señor. Es a estos creyentes, a quienes el Señor les dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros.” (Juan 15:4). La clave de la vida cristiana es:
1. UNA CONEXIÓN DIARIA Y FIRME CON EL SEÑOR. Esta es una experiencia diaria, que evidencia que hay una conexión. No es que el pámpano deba conectarse cada día, sino que ya está conectado. Pues el pámpano se ha dado cuenta que separado de la vid (el Señor) es imposible dar fruto; por eso que, el creyente que está lejos del Señor o tal vez viviendo cerca, jamás podrá dar fruto. Ya el Señor lo dijo claramente: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:5). Hay que fijarse en el doble énfasis que hace Jesús: “el que permanece en mí, y yo en él,» (Juan 15:5b); no es cuestión de decir «yo estoy en el Señor», es la certeza de una vida que permanece en él cuando el Señor afirma que está en el creyente. ¿Esa es tu experiencia?
2. UNA POSICIÓN CONTINUA DE DEPENDENCIA. No es el pámpano quien elige cuándo y dónde se conecta a la vid. No es que en un determinado momento te unes a la vid, no es que busques un énfasis espiritual. O estás conectado o estás muerto. Permanecer en Cristo, no es un momento extraordinario en el culto, no es una fase a la cual llegarás cuando hayas madurado. Es una posición continua de dependencia, como la vivió Pablo y lo dijo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20), es decir, ya no vives por ti mismo; sino que el bendito Hijo de Dios, está desarrollando Su vida a través de la tuya. Es fácil darse cuenta cuando una vida está en una clara y continua dependencia del Señor; es exactamente como la rama está unida al tronco; pero se le quiebra, la vida deja de fluir aunque la apariencia indique que todavía tiene vida.
No descuidemos nuestra conexión diaria o nuestra posición adquirida por la gracia y la misericordia del Señor. Iniciemos este año bien conectados al Señor.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Gracias por compartir esta bella reflexión