¿CONFÍAS EN DIOS?
«Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes».
2 Corintios 9:8
Todos tenemos deseos, sueños y necesidades. Muchas veces acudimos a Dios presentándole nuestras peticiones, esperando que responda de acuerdo con lo que hemos imaginado o con aquello que consideramos mejor para nuestra vida. Le pedimos que abra una puerta, que nos conceda una oportunidad, que nos provea económicamente o que cambie alguna circunstancia que nos preocupa. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿Estamos buscando realmente lo que necesitamos o solamente aquello que deseamos?
A veces confundimos nuestros deseos con nuestras necesidades. Pensamos que determinada oportunidad, posesión o situación nos dará la felicidad que buscamos, pero no siempre somos capaces de ver lo que hay detrás de nuestras peticiones. Nuestra perspectiva es limitada; la de Dios no lo es. Él conoce nuestro presente, nuestro futuro y aquello que verdaderamente contribuirá a nuestro crecimiento espiritual.
En 2 Corintios 9:8 encontramos una promesa maravillosa: Dios puede hacer abundar su gracia para que tengamos todo lo necesario. Esto nos recuerda que nuestra seguridad depende de Dios.
Dios conoce nuestras necesidades mucho mejor que nosotros mismos. Él sabe cuándo necesitamos provisión, dirección, paciencia, fortaleza, corrección o incluso esperar antes de recibir aquello que estamos pidiendo.
No siempre comprenderemos sus decisiones, pero podemos descansar en su sabiduría y confiar en su cuidado.
Entonces porque no mejor cambiamos nuestra oración de petición, por una oración de confianza, donde ya no pidamos lo que deseamos, sino que le digamos que nos de lo que Él como Dios sabe que necesitamos.
Dios conoce nuestras necesidades mucho mejor que nosotros mismos. Acerquémonos a Él para buscar su dirección, confiar en su sabiduría y descansar en su cuidado.
No siempre necesitamos recibir lo que queremos; necesitamos aprender a confiar en Aquel que sabe perfectamente lo que nos hace falta.
Señor amado, enséñame a confiar en tu sabiduría y a descansar en tu provisión. Ayúdame a no buscar solamente mis deseos, sino a reconocer lo que verdaderamente necesito. Que aprenda a aceptar tu voluntad con un corazón agradecido. En el nombre de Jesús. Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente
