EL COSTO DE SER CRISTIANO
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
1 Corintios 6:20
Estamos tan acostumbrados a ir al templo una o dos veces por semana, escuchar la palabra de Dios, a veces hacer un gran esfuerzo por estudiar algún curso que nos ayude en nuestro crecimiento espiritual. Pero, después de dos o tres años, abandonar la iglesia, volverse al mundo y vivir largos o cortos periplos, embarrados en el pecado, y vivir como se nos da la gana. Después, volver a la iglesia y seguir como si nada hubiera pasado. Y lo que es peor, no considerar el verdadero costo de ser un cristiano de verdad.
Esta condición nos hace ver que poco o nada hemos aprendido del costo de ser un verdadero cristiano como la Biblia nos enseña:
1. EL COSTO DE LA EXPIASIÓN. El salvar un alma del pecado y redimirla del infierno tuvo un costo que nadie podía pagar, excepto Cristo. El cual, con Su muerte en la cruz, pagó el precio. Por eso Pablo les dijo a los corintios: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1 Corintios 6:20). El Señor Jesucristo pagó un precio muy alto para así liberarnos de la esclavitud del pecado y de la maldición de la ley. Y de esta manera, sacarnos a libertad. Pues, el pago del pecado era la muerte del pecador. Sin embargo, Cristo Jesús dio Su vida en rescate por todos nosotros.
2. EL COSTO DE MANTENER LA SALVACIÓN. Ya lo imposible para el hombre ha sido resuelto por Dios. Ahora el salvado (da), le queda un camino por recorrer; en ese camino: “Hay enemigos que vencer, batallas que librar, sacrificios que hacer, un Egipto que dejar atrás, un desierto que cruzar, una cruz que cargar y una carrera que correr. La conversión no se trata de poner al convertido en un cómodo sillón y llevarlo sentado al cielo. Es el comienzo de una tremenda batalla, en la cual cuesta mucho obtener la victoria.” (J.C. RYLE). Por eso es importante valorar el costo de nuestra salvación y lo que Cristo Jesús tuvo que hacer para darnos esa libertad que nadie podía lograrla; y que ahora nos toca mantenerla.
Hay muchos creyentes de nombre, pero no de vida, que consideran que ser cristiano tiene que ver con el cúmulo de bendiciones que Dios nos otorga y que debemos disfrutarlo por el resto de nuestra vida. Olvidando la advertencia del evangelio: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14)
¡Medítalo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
