CUANDO DIOS PARECE ESTAR LEJOS
“¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?»
Salmos 10:1
Es probable que, frente a los diversos eventos que vivimos y que algunos de ellos suceden tan cerca nuestro, haya surgido la misma pregunta de quien escribe el Salmo 10: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?» (Salmos 10:1). Si no es esta la pregunta, será alguna muy parecida.
Desde el punto de vista humano, los seres humanos vivimos situaciones o circunstancias en las cuales pareciera que Dios ni siquiera se da cuenta. Pero este tipo de contradicciones no debe llevarnos a tomar conclusiones apresuradas y antojadizas, sin antes profundizar en el texto:
1. EL SALMISTA NO NIEGA LA EXISTENCIA DE DIOS. Aquí parece que el salmista está pasando por una aguda contradicción, de allí que haga la pregunta: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?» (Salmos 10:1). La pregunta nace de la experiencia de un creyente que sabe que Dios está presente, que él no puede abandonar Su creación, ni mucho menos romper sus promesas: “…he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20b). Lo que pasa es que este creyente, en medio de su aflicción, no percibe la intervención de Dios. Esto es lo interesante de la fe de las Sagradas Escrituras: no nos exige fingir que todo está bien, sino más bien nos hace llevar nuestras aflicciones e interrogantes a Dios. De otra parte, el salmista usa el verbo esconderse, que nos da la idea de que Dios no se manifiesta interviniendo como cada uno de nosotros lo esperamos; es decir, en el momento de dolor, de sufrimiento o, por último, de confusión, pareciera que Dios no está presente. Y es con justa razón su clamor, porque en su entender está viviendo una situación en la que los malvados tuviesen libertad o permiso para hacer lo que están logrando.
2. EL SALMISTA NO SE DA CUENTA QUE EL MALO COSECHARÁ LO QUE HA SEMBRADO. Así lo dice y lo afirma el propio salmista con estas palabras: “Será atrapado en los artificios que ha ideado.” (Salmos 10:2b). Al consultar con otras versiones de la Palabra de Dios, una de ellas dice: “pero acabarán por caer en sus propias trampas.” (Salmos 10:2b) (Traducción Lenguaje actual). Para Dios, las injusticias sociales no son solamente un problema humano, sino también un problema moral delante de él. Lo que el Señor nos enseña es que el malvado termina cayendo en la misma trampa que preparó para otros. La Biblia presenta al malo no como aquel que se equivoca al hacer el mal, sino a uno que ha ideado, es decir, que las ha planificado. Nuestro Dios es sabio y justo, que incluso puede utilizar las mismas acciones que el malo ha planificado para llevarlos a juicio. El impío piensa que él está controlando la situación, pero no se da cuenta que la última palabra la tiene el Señor.
Tengamos confianza en el obrar de nuestro Dios. No pensemos que el Rey y Soberano dueño de la vida es aquel anciano que aparece pintado en los altares de algunas iglesias y que, debido a su edad, ha olvidado a sus hijos y a su creación. No mis amados, Dios está vivo y es el eterno presente y está volviendo por Su amada iglesia la cual compró con Su sangre preciosa.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Consejero
