DIOS PIENSA CONTINUAMENTE EN SU PUEBLO
«¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.»
Salmo 139:17-18
Cuando vemos este hermoso salmo podemos, percatarnos de algunas verdades acerca de la omnisciencia, omnipresencia y soberanía de Dios. David reconoce que Dios lo conoce completamente, conoce sus pensamientos, sus palabras, sus acciones y aun los días de su vida antes de que existieran. Después de contemplar esa verdad, el salmista responde con admiración y adoración a Dios.
Cuando vemos los versículos 17 y 18, son una expresión de asombro al descubrir que Dios no solo conoce a sus hijos, sino que también tiene innumerables pensamientos de amor, cuidado y también de propósito para con ellos.
En primer lugar, veamos lo siguiente: Los pensamientos de Dios son preciosos.
«¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!»
La palabra «preciosos» comunica algo que es valioso, digno de estima e incomparable. David entiende que los pensamientos de Dios no son comunes ni pasajeros; están llenos de sabiduría, amor y bondad para con sus hijos.
En ocasiones pensamos que Dios está distante o desinteresado en nuestra vida. Sin embargo, la palabra nos muestra todo lo contrario: Dios piensa continuamente en su pueblo.
Esto nos recuerda lo que el Señor declaró por medio del profeta Jeremías:
«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros… pensamientos de paz y no de mal.» (Jeremías 29:11)
En segundo lugar: Sus pensamientos son incontables
«¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena.»
David intenta imaginar cuántas veces Dios piensa en él, pero descubre que es imposible contarlas. La comparación con la arena expresa una cantidad infinita desde la perspectiva humana. Mis hermanos, mientras nosotros olvidamos fácilmente a Dios, Él jamás olvida a sus hijos. Cada detalle de nuestra vida está delante de Él. Él conoce nuestras luchas, conoce nuestras lágrimas, conoce nuestras necesidades, conoce nuestros temores y aun nuestro futuro, pues nada escapa a su atención.
En tercer lugar: Dios permanece con nosotros.
«Despierto, y aún estoy contigo.»
David concluye diciendo que aun después de dormir, al despertar descubre que Dios sigue allí.
Hermanos, no importa cuánto cambien las circunstancias, Dios sigue presente, Dios sigue sosteniendo, Dios sigue guiando, Dios sigue amándonos.
Su presencia no depende de nuestros sentimientos sino de su carácter que es inmutable.
Como nuestro Señor Jesús prometió:
«He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:20)
Hermano y hermana que lees este devocional, descansa en la certeza de que Dios nunca deja de pensar en ti.
Cuando sientas soledad, recuerda que su presencia permanece con nosotros.
Confiemos en que cada situación de nuestra vida forma parte del plan perfecto de Dios. Respondamos al cuidado de Dios viviendo una vida en adoración, obediencia y una vida llena de gratitud.

José Miguel Olave
Pastor de Adoración y Artes

. Dios refleja su belleza en mantenernos atento a su palabra, que es más que el oro refinado
. No nos cansariamos de contar todas sus bondades y todos sus beneficios para con aquellos que lo aman y a veces no nos damos cuenta.
. . Aunque no lo veamos físicamenre, tenemos que saber que el está allí, pendiente a.rodo lo que nos sucede.