EL DISCIPULADO
“Y Jesús le dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.”
Marcos 1:17
Uno de los evangelios que narra el inicio del ministerio de Jesús, es precisamente Marcos. Este evangelio precisa que Jesús aparece junto al mar de Galilea, predicando el reino de Dios. Su prédica era un llamado a considerar que el tiempo de Dios para buscar al hombre, había llegado. Segundo, que ese reino en la persona de Jesús se había acercado al ser humano. Y tercero, que estaba buscando hombres y mujeres de este mundo que crean en el evangelio, para hacer de cada uno de ellos sus discípulos. Los cuales serían los que continuarían la tarea de hacer discípulos a todas las naciones.
El objetivo de todo pastor o líder de una célula, un sector o una iglesia, no solo es ver hombres y mujeres convertirse en verdaderos creyentes; sino también, lograr que estos nuevos creyentes sean personas estables en su fe, que avancen cada día en su compromiso con Cristo y Su iglesia hasta lograr ser discípulos de Jesucristo que se reproduzcan en otros siguiendo el modelo de Jesús.
El modelo de Jesús para hacer discípulos considera varios requisitos para los candidatos, entre los cuales están:
1. EL DISCÍPULO ESCUCHA LA VOZ DE SU MAESTRO. Un creyente que ha de formarse como discípulo de Jesús debe saber escuchar la voz de Su maestro. En un mundo donde ha avanzado tanto el tema de las comunicaciones, es preciso que el discípulo aprenda a reconocer la voz de Su maestro, tal como el mismo Padre Celestial lo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quién tengo complacencia; a él oíd.” (Mateo 17:5b). Hay demasiados consejeros en este mundo. Pero la voz autoritativa para llevar adelante una tarea espiritual y la vida misma del discípulo es la voz de Jesús, es Su palabra.
2. EL DISCÍPULO SIGUE A SU MAESTRO. En el versículo que encabeza este devocional, vemos a Jesús extendiendo una invitación: “Y Jesús le dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” (Marcos 1:17b), la respuesta fue inmediata: “Y dejando luego sus redes, les siguieron.” (Marcos 1:18), se hicieron sus discípulos de manera inmediata y permanentemente. La invitación fue plural en algunos casos y en otros de manera personal, como el caso de Leví (Marcos 2:14) y también a Felipe (Juan 1:43); en cada caso, el oyente dejó todo lo que estaba haciendo, sin consultar a nadie, y comenzó a seguir a Su Maestro.
3. EL DISCÍPULO APRENDE DE SU MAESTRO. La vida del discípulo es completamente aprendizaje, porque buscará ser como Su maestro. El mismo Señor Jesús dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” (Mateo 11:29). La invitación de Jesús fue a mantenerse a la par del Señor como lo hace una yunta de bueyes en las jornadas de trabajo. El buey mayor (maestro) jala y guía al buey en entrenamiento (discípulo), para que aprenda a hacer bien las cosas. La enseñanza de Jesús fue tal, que despertó admiración en más de uno: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” (Mateo 7:28-29). La autoridad de Jesús en la enseñanza se distinguía de los demás, porque su enseñanza era el reflejo de Su carácter y de sus hechos. De allí que el buen discípulo deba aprender todo esto de Su maestro.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Lo máximo maestro buen siervo del señor nuestro Dios .
Discipulado un gran tema y acompañado de compromiso .