CRECIENDO EN LA PALABRA
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
2 Timoteo 3:16-17
Muchos de nosotros buscamos soluciones rápidas, respuestas inmediatas y resultados sin esfuerzo. Sin embargo, las cosas que realmente transforman nuestro corazón no suceden de prisa, no suceden de la noche a la mañana. El crecimiento espiritual no ocurre por accidente, la madurez cristiana no llega de un día para otro.
Pablo le recuerda a Timoteo que la Palabra de Dios es el fundamento del crecimiento del creyente. No es solo un libro para leer cuando tenemos una necesidad urgente; es el alimento diario que sostiene nuestra fe y forma nuestro carácter.
Es por eso por lo que en este devocional quiero resaltar 5 palabras que nos ayudaran a crecer en la palabra.
1. La Palabra viene del corazón de Dios
“Toda la Escritura es inspirada…” Cuando abrimos la Biblia, no estamos leyendo ideas humanas sino la voz de Dios hablándonos. No creceremos espiritualmente si no escuchamos al Dios que nos guía.
2. La Palabra nos enseña la verdad
Es útil “para enseñar”. En un mundo lleno de confusión, la Palabra nos revela quién es Dios, quiénes somos nosotros y cuál es su voluntad. Sin la Escritura, nuestra fe se vuelve débil y emocional.
3. La Palabra nos corrige y redirecciona
Es útil “para redargüir y corregir”. La Biblia no solo consuela; también confronta.
A veces la Palabra nos incomoda, no para destruirnos, sino para formarnos.
4. La Palabra nos entrena para la vida real
Es útil “para instruir en justicia”. Así como un atleta necesita entrenamiento constante, el creyente necesita la Palabra para enfrentar tentaciones, decisiones difíciles, pruebas y presiones.
5. La Palabra nos prepara para nuestro propósito
Dios no solo quiere que seamos creyentes… quiere que seamos siervos preparados.
La Escritura nos equipa para toda buena obra: servir, amar, perdonar, liderar, evangelizar y perseverar.
La pregunta que debemos hacer es:
¿Estoy creciendo espiritualmente?
¿Estoy alimentando mi fe diariamente?
¿Cuándo fue la última vez que permití que la Palabra me corrigiera?
¿Estoy preparado para las obras que Dios tiene para mí?
Hermano y hermana, el crecimiento espiritual no es automático; es una decisión diaria. Dios ya nos dio Su Palabra, una guía perfecta para formar nuestro carácter, corregir nuestros pasos y prepararnos para todo lo que Él ha planeado para nosotros. Si dejamos de alimentarnos espiritualmente, nuestra fe se debilita; pero si nos mantenemos en la escritura, nos fortalecemos, avanzamos y maduramos.
¡Creciendo juntos!

José Miguel Olave
Pastor de Adoración y Artes

Amén 🙏🏼