ORDENA MIS PASOS, SEÑOR
“Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mi”
Salmo 119:133
El salmista hace una oración profundamente necesaria: “Ordena mis pasos con tu palabra”. La palabra hebrea que se traduce como “ordenar” tiene la idea de afirmar, establecer o dirigir. Entonces tengamos en cuenta que el salmista no dice: “ordena mis pasos según lo que yo siento, ni según lo que me parece correcto”, sino él dice: «Ordena mis pasos con tu palabra.»
Hay que tener cuidado, ya que las redes sociales, nuestros amigos, nuestros deseos, hasta nuestras emociones pueden convertirse en nuestra guía; pero el creyente está llamado a preguntarse: ¿Qué dice Dios? ¿Qué principio de Su Palabra debe dirigir mis decisiones?
Recordemos amados: La Palabra de Dios debe ordenar nuestra vida.
La expresión “se enseñoree” comunica la idea de dominar o ejercer señorío. El salmista reconoce que el pecado puede intentar tomar el control de nuestra vida, por eso pide que Dios dirija sus pasos, y al mismo tiempo, que el pecado no gobierne sobre él.
Tal vez hoy necesitas hacer esta misma oración, quizá no sabes exactamente que decisión tomar; o estas enfrentando una situación que te preocupa o simplemente reconoces que hay áreas de tu vida donde has estado caminando según tu propio criterio. Antes de pedirle a Dios que cambie tus circunstancias, puedes pedirle algo más profundo: Señor, ordena mis pasos.
Que hoy podamos deternos y preguntarnos: ¿Quien esta dirigiendo mis pasos? No permitamos que nuestras emociones o circunstancias o deseos ocupen el lugar que solamente le corresponde a Dios y a Su Palabra.Que nuestra oración sea escuchada diariamente: «Señor, ordena mis pasos, afirma mis pies en Tu verdad y no permitas que el pecado gobierne mi vida.»
Cuando dejamos que Dios dirija nuestro caminar, cada decisión y paso puede convertirse en una oportunidad para honrarle y reflejar a Cristo.
Que nuestros pasos no sean guiados por lo que vemos, sino por lo que Dios ha dicho. Amén.
Alonso Pinedo
