CUANDO DIOS RESPONDE A TRAVÉS DE UN CONSEJO
«Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.»
Proverbios 19:20
Si algo sé, y lo digo por mi propia experiencia, es que cuando enfrentamos una decisión importante, es común que oremos diciendo: «Señor, guíame», «Muéstrame qué hacer» o «Dame dirección». Y lo que esperamos muchas veces es que Dios responda de manera extraordinaria, mientras pasamos por alto los medios ‘ordinarios’ que Él utiliza para guiarnos.
En ocasiones, la respuesta a nuestras oraciones llega a través de nuestros padres, un pastor, un líder espiritual, un amigo maduro en la fe o incluso un hermano que, con amor, nos advierte sobre algo que no estamos viendo.
Una de las razones por las que necesitamos consejos es porque nuestra perspectiva es limitada.
Cuando estamos emocionalmente involucrados en una situación, el enojo, el temor, la emoción o el deseo pueden nublar nuestro juicio.
Por eso Dios permite que otras personas vean aspectos que nosotros no estamos considerando.
Muchas veces alguien nos advierte sobre un peligro que nosotros no percibimos. Otras veces nos ayuda a evaluar mejor nuestras decisiones. En ocasiones, nos recuerda principios bíblicos que habíamos olvidado. Lo que para nosotros es confuso, puede ser más evidente para alguien que observa la situación desde afuera bajo la guía y el discernimiento que viene de Dios.
Quizás hoy estás esperando dirección de Dios respecto a una decisión importante. Antes de pedir una señal extraordinaria, pregúntate si has prestado atención a las personas piadosas que Dios ya ha colocado a tu alrededor.
Tal vez la respuesta que buscas ya llegó en forma de una conversación, una advertencia, una exhortación o una palabra de sabiduría. No rechaces el instrumento que Dios está usando para ayudarte. La humildad de escuchar hoy puede evitar mucho dolor mañana.
Padre celestial, gracias porque en Tu amor no me dejas caminar solo. Gracias por las personas que has puesto en mi vida para aconsejarme, advertirme y ayudarme a crecer. Dame un corazón humilde, dispuesto a escuchar y aprender. Ayúdame a reconocer Tu voz cuando hablas a través de los consejos sabios de otros. Que cada decisión que tome refleje una dependencia sincera de Ti. En el nombre de Jesús. Amén.
