HASTA AQUÍ NOS AYUDÓ JEHOVÁ
«Tomó luego Samuel una piedra… y le puso por nombre Ebenezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.»
1 Samuel 7:12
Celebrar 39 años como iglesia es mucho más que recordar una fecha o un edificio. Es detenernos por un momento para mirar hacia atrás y reconocer la fidelidad de Dios a lo largo del camino. Nuestra historia comenzó cuando la iglesia emigró desde el local de Huallaga 353 hacia la Av. Larco 338. Aquella decisión representó un paso de fe, acompañado de desafíos, incertidumbres y grandes expectativas. Hoy, al mirar el recorrido, podemos afirmar con convicción las mismas palabras de Samuel: «Hasta aquí nos ayudó Jehová.»
Samuel levantó una piedra después de que Dios concediera la victoria a Israel sobre los filisteos. Aquella piedra no tenía poder en sí misma; era un memorial que recordaba que la victoria no había sido producto de la fuerza del pueblo, sino de la intervención del Señor. Cada vez que alguien la viera, recordaría que Dios había sido su auxilio.
Nuestra iglesia también tiene muchos «Ebenezer». Son los rostros de quienes sembraron con lágrimas para que otros cosecharan con gozo; las familias que oraron cuando los recursos parecían insuficientes; los líderes y pastores que sirvieron con fidelidad; los hermanos que sostuvieron la obra con su tiempo, sus dones y su generosidad. Son las vidas transformadas por el Evangelio, los nuevos discípulos, los matrimonios restaurados, los jóvenes alcanzados y las generaciones que han aprendido a amar la Palabra de Dios.
Pero este aniversario no solo nos invita a recordar el pasado, sino también a renovar nuestra confianza para el futuro. El «hasta aquí» de Samuel no significaba que la ayuda de Dios terminaba en ese momento. Al contrario, era la certeza de que el Dios que había sido fiel seguiría guiando a su pueblo. El pasado fortalece nuestra fe para enfrentar el mañana.
Como iglesia, damos gracias por estos 39 años, pero también reconocemos que aún queda mucho por hacer. Nuestro compromiso sigue siendo el mismo: hacer discípulos de Jesucristo, proclamar fielmente el Evangelio y vivir para la gloria de Dios. Si el Señor ha sostenido esta obra durante casi cuatro décadas, podemos confiar en que continuará dirigiéndola mientras permanezcamos dependientes de Él.
En este aniversario, que cada uno de nosotros pueda levantar un «Ebenezer» en su corazón y decir con gratitud: «Señor, hasta aquí nos has ayudado.» Y que esa gratitud nos impulse a servir con mayor fidelidad, sabiendo que el mismo Dios que ha guiado a su iglesia durante estos 39 años seguirá siendo nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestro auxilio en los años que vienen.
Avancemos con fe

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente
