OREMOS Y ESPEREMOS
“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.”
Salmo 40 :1
Alguien dijo en cierta oportunidad: “La espera desespera”, y sí, es muy cierto. Esperar no siempre es fácil. Muchas veces somos impacientes, queremos respuestas inmediatas, soluciones rápidas y caminos claros. Deseamos que las cosas se hagan a nuestra manera y en nuestro tiempo.
Sin embargo, este pasaje de Salmo 40:1 nos muestra que la espera en Dios tiene un propósito: formar nuestro corazón y fortalecer nuestra dependencia y confianza en Él.
David no solo esperaba… esperaba pacientemente. Esto implica confianza, rendición y dependencia. No se trata de cruzarse de brazos, sino de mantener el corazón firme, creyendo que Dios está obrando aun cuando no lo vemos.
Hay algo muy hermoso en este texto: que Dios “se inclinó”. Esto muestra Su carácter. Él no es indiferente a nuestro dolor, a nuestras lágrimas ni a nuestras oraciones. Él se acerca, escucha y actúa en el momento perfecto.
Tal vez hoy estás esperando una respuesta, una puerta abierta o un milagro, y al no ver resultados te sientes desesperado, sin saber qué hacer. Pero, mis hermanos, este pasaje nos recuerda que nuestro clamor no ha sido ignorado. Dios está atento y obrando, no de la manera que nosotros queremos, sino conforme a Su perfecta voluntad.
“…y oyó mi clamor.” Dios no solo escucha, sino que responde. El clamor implica sinceridad, necesidad y dependencia total. Cuando el corazón clama de verdad, Dios actúa en Su tiempo perfecto. Mientras nosotros esperamos, Dios trabaja en áreas invisibles, quebranta el orgullo, afirma nuestra fe, alinea nuestro corazón a Su voluntad y nos ayuda a depender de Él.
Hermano y hermana, nunca olvidemos esto: Sus planes siempre serán mejores que los nuestros.

José Miguel Olave
Pastor de Adoración y Artes

Amen…Dios siempre atento a escucharnos!