¿DÓNDE HABITA DIOS?
«Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.»
Isaías 57:15
INTRODUCCIÓN
Cuando pensamos en la morada de Dios, inmediatamente pensamos en el cielo. Y es verdad: Él es el Rey eterno, el Creador del universo y el Santo que gobierna sobre todas las cosas. Sin embargo, Isaías 57:15 nos revela una verdad sorprendente. Dios no solo nos dice que habita en la altura de su santidad, sino que también ha escogido habitar con el quebrantado y humilde de espíritu.
Este versículo fue dado a un pueblo que vivía lejos del Señor por causa de su orgullo e idolatría. Aun así, Dios les recuerda que Su gracia sigue disponible para quienes se arrepienten. La pregunta que responde este pasaje es sencilla, pero profundamente transformadora: ¿Dónde habita Dios?
- Dios habita en la altura de su santidad
«…Yo habito en la altura y la santidad…»
Isaías presenta a Dios como el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo. Estas expresiones resaltan que Dios es incomparable. Él está por encima de toda la creación, no está limitado por el tiempo y Su carácter es absolutamente perfecto.
Esta descripción nos recuerda que Dios sigue siendo soberano. Mientras nosotros cambiamos y enfrentamos incertidumbre, Él permanece firme en Su trono. Nada escapa a Su conocimiento ni a su control.
En un tiempo donde muchas personas buscan un Dios cercano, no debemos olvidar que también es un Dios Santo. La verdadera adoración comienza cuando reconocemos Su grandeza y le rendimos el honor que merece.
Cuando las circunstancias parezcan fuera de control, recuerda que el Dios que gobierna la eternidad también gobierna tu vida. Antes de mirar el tamaño de tus problemas, levanta la mirada hacia la grandeza de tu Dios.
2. Dios habita en el corazón del humilde
«…y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.»
Después de mostrarnos la grandeza de Dios, Isaías revela la belleza de Su gracia. El Dios que habita en la altura también decide habitar con el humilde.
La humildad bíblica es reconocer nuestra total dependencia del Señor. El quebrantamiento es un corazón que deja el orgullo y se rinde delante de Dios.
Lo más hermoso del pasaje es que Dios no solo promete Su presencia, sino también Su restauración. Él dice que habita con el humilde para hacer vivir su espíritu y vivificar su corazón. Es decir, Dios trae esperanza al desanimado, fortalece al cansado y restaura al que llega herido.
El Señor no busca corazones perfectos, sino corazones sinceros y arrepentidos. Allí donde hay humildad, Dios encuentra un lugar donde manifestar Su presencia.
Si hoy llegas con cargas, heridas o sentimientos de fracaso, no te alejes de Dios, acércate con humildad. El mismo Dios que reina en la eternidad quiere renovar tu corazón.
CONCLUSIÓN
Isaías responde con claridad la pregunta: ¿Dónde habita Dios?
Él habita en la altura de Su santidad; sigue siendo el Dios eterno, soberano y digno de toda adoración. Pero también habita con el quebrantado y humilde de espíritu; el Dios del cielo se acerca a quien reconoce su necesidad.
Esa es la maravilla de la gracia: el Dios más grande decide morar en el corazón más humilde. Hoy examinemos nuestro corazón. Si dejamos el orgullo y nos acercamos con fe y arrepentimiento, podemos tener la seguridad de que Dios estará con nosotros, restaurará nuestra vida y hará de nuestro corazón una morada para su presencia.
¡Creciendo en la Palabra y viviendo juntos en santidad!

Luiggi Naveda
Pastor Asistente

A veces no los damos cuenta q tenemos a
Dios Misericordioso q es el único q está ahí escuchando nuestras súplicas