EL LLAMADO PROFÉTICO DE LA MISIÓN
“7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía:
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo:
Heme aquí, envíame a mí.”
Isaías 6:7-8
A lo largo de la historia bíblica, Dios ha llamado a hombres y mujeres para participar en su misión de redimir al hombre. Desde Abraham hasta los apóstoles, Dios ha buscado corazones dispuestos a decir: ‘Heme aquí”.
Isaías 6 describe el momento clave en el que Isaías es purificado de su culpa y responde al llamado divino. Estos versículos resumen el proceso espiritual esencial de todo creyente: convicción, purificación, gracia y servicio voluntario.
Antes de que podamos decir “envíame”, debemos primero ser tocados, limpiados y transformados por Dios.
- La Purificación antes de la comisión: “7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”(v.7)
Dios en Su gracia, ordena que un serafín toque los labios de Isaías con un carbón encendido del altar, declarando que su maldad fue quitada y su pecado perdonado. Esto nos enseña que el perdón no es un logro humano, sino un acto de gracia divina que limpia y capacita. Ningún obrero del Señor puede llevar un mensaje puro si su corazón está sucio. Esto nos enseña 3 cosas:
- La iniciativa es divina.
- El dolor transformador.
- Somos habilitados para hablar.
Dios no busca siervos perfectos, sino dispuestos a ser purificados y usados.
Reflexión 01: La gracia precede al llamado. Isaías primero reconoce su condición de pecador (v. 5) y luego recibe la purificación (v. 7). Dios no llama a personas perfectas, sino a personas perdonadas y transformadas por Su gracia. No basta la disposición, es necesario la consagración.
2. La voz de Dios llamando al Servicio: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (v.8a)
Una vez que Isaías fue limpiado, entonces sus oídos estaban listos para escuchar la voz del Señor. El llamado divino no fue una imposición, sino una invitación. La pregunta “¿A quién enviaré?” revela 3 cosas:
- Un Dios que busca colaboradores.
- La Trinidad en acción.
- Un llamado abierto pero específico.
Hoy Dios sigue haciendo la misma pregunta: “¿Quién irá por nosotros?”. Charles Spurgeon fue muy claro y directo en decir: “Todo cristiano es un misionero o es un impostor”. En la iglesia local no todos son llamados a liderar, pero todos son llamados a servir.
Reflexión 02: Debemos escuchar el corazón de Dios. Su pregunta refleja su dolor por un mundo necesitado y Su búsqueda activa de mensajeros. Estar en Su presencia nos sensibiliza para notar las necesidades de quienes nos rodean.
3. La respuesta al Llamado de Dios: “Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” (v.8b)
Isaías no sabía a dónde sería enviado ni qué mensaje tendría que proclamar; sin embargo, respondió con fe. Esta es una entrega radical: sin condiciones, sin garantías, solo confianza en Dios. Isaías responde con sumisión y prontitud: “Heme aquí, envíame a mí”.
La respuesta para involucrarnos en la obra misionera comienza con la disposición, no con la preparación.Esta respuesta “Heme aquí, envíame a mí”, involucra 2 cosas:
- La gratitud:
- Confianza:
Reflexión 03: La disponibilidad está por encima de capacidad. Isaías no argumentó que carecía de habilidades. Respondió con un corazón dispuesto a servir. Decir «Heme aquí» requiere valentía para rendir los planes propios y asumir los propósitos divinos.
Conclusión:
El pasaje de Isaías 6representa uno de los momentos más conmovedores del Antiguo Testamento, donde se entrelazan la purificación divina, la gracia del perdón y la disponibilidad absoluta para el servicio a Dios.
La visión de Isaías nos recuerda tres verdades fundamentales del corazón misionero: Dios nos limpia. Dios nos llama. Dios espera una respuesta.
La pregunta sigue vigente a través de los siglos “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, la respuesta ha cambiado a lo largo del tiempo. ¿Qué respuesta daremos nosotros?
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
