LA EXHORTACIÓN ENTRE CRISTIANOS
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por
costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que
aquel día se acerca”
Hebreos 10.25
El libro de Hebreos fue escrito en un contexto de persecución para los cristianos, donde muchos dejaron su fe y por ende, también su congregación.
La congregación es un lugar donde encontramos apoyo, ánimo y dirección en nuestro caminar con Dios. En tiempos de dificultad, es fácil aislarse y perder la motivación, aunque al inicio de este párrafo expresé que la comunidad de fe es un refugio donde somos llamados a unirnos y a fortalecer nuestra fe. La palabra “congregarnos” implica una reunión, un encuentro entre creyentes, donde se comparte la fe, se alienta y se construye una comunidad sólida. Este versículo enfatiza la importancia de la perseverancia en la fe y el apoyo mutuo entre los creyentes.
La frase “como algunos tienen por costumbre” sugiere que ya había personas en la comunidad cristiana que se estaban alejando de la congregación, posiblemente debido a la apatía espiritual. En griego, el participio presente activo demuestra que ausentarse de las reuniones era algo que sucedía continuamente.
¡Amado hermano!
Tenemos el privilegio de no adolecer persecuciones del tipo de aquella época, pero tenemos persecuciones internas de parte de nuestros familiares, amigos y otros. Muchos de los creyentes enfrentan estas presiones que podrían llevarlos a abandonar su fe y abandonar su congregación.
El propósito del autor es claro: desea animar a los creyentes a mantener la unión y el mismo sentir entre los hermanos. Como vemos, este versículo nos invita a considerar la importancia de la comunidad en la vida cristiana.
¡Hermano!
¿Alguna vez ha cuestionado la necesidad de estar en comunión con otros creyentes? Tal vez alguien en la iglesia le haya herido haciéndole sentir que no se acopla con los demás. Sin importar cuál fuera la razón, está perdiéndose una amistad genuina, adoración, respaldo, oportunidades para el servicio, aliento, instrucción en su fe y el amor que el Señor quiere mostrarle por medio de otros creyentes.
Nadie puede marchar solo espiritualmente, y eso es así por diseño. Dios reúne a Su pueblo de fe y comunión a fin de que podamos ministrarnos los unos a otros y hallar la fuerza y el valor que necesitamos para las cargas diarias (Gálatas 6:2).
¡Hermano!
Si no pertenece a una iglesia, pídale al Padre que le guíe a una, donde Él sepa que usted prosperará. No trate de caminar solo.
La exhortación tiene que ver siempre con aliento y ánimo.
Esta exhortación adquiere aquí un matiz congregacional, invitando a los creyentes a no abandonar las reuniones, enfatizando la necesidad de animarnos mutuamente, lo cual es vital en el crecimiento espiritual y en la resistencia ante las pruebas.
Finalmente, la referencia “y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”
El término día, es la referencia a la venida del Señor para recoger a Su iglesia. Ese día se acerca (Ro. 13:11-12). La seguridad de la venida del Señor es firme. Él mismo anunció su venida para tomar a los suyos para estar con Él (Juan14:1-4). El cristiano debe estar preparado para recibir al Señor, ocupándose en Su reino y manteniendo continua comunión con los hermanos. El Señor está cerca (Fil. 4:5), esa proximidad debiera condicionar nuestra actitud hacia Sus cosas, y en pérdida de las cosas transitorias y pasajeras que, en muchos casos, nos hacen desertar del compromiso con Él y de la comunión con los hermanos.
¡Hermanos!
En nuestra vida diaria, podemos aplicar esta enseñanza al ser intencionales en asistir a reuniones de la iglesia, grupos de estudio bíblico, células o cualquier encuentro donde se pueda compartir y crecer juntos en la fe. Además, debemos ser proactivos en animar a otros a no apartarse, recordando que cada uno de nosotros tiene un papel importante en la construcción del cuerpo de Cristo.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
