¿DEVOCIONAL EXPRESS?
“Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón…”
Jeremías 15:16
Sin duda, un creyente que anhela conocer de Dios, diariamente buscará intencionalmente un tiempo para hacer su devocional.
La palabra “devocional”, muchos no tienen claro qué significa. Algunos definen “devocional diario” como “una frase utilizada para denotar la disciplina de la lectura de la Biblia y la oración con la que los cristianos comienzan o terminan su día”. Básicamente, un tiempo devocional es un momento en el que detenemos todas nuestras actividades e inclinamos nuestro corazón para buscar al Señor. Un tiempo devocional también puede incluir otras prácticas además de leer y orar (como memorización bíblica, escribir un diario, música, etcétera), pero todas esas prácticas básicamente fortalecen el hecho de escuchar a Dios y elevar nuestra voz hacia Él.
Pero no solo queremos observar cómo desarrollamos el devocional, sino cómo nos presentamos delante del Señor al hacerlo. ¿Cuál es nuestra actitud cuando consideramos tener nuestro tiempo devocional? ¿Lo hacemos por cumplir? ¿Tememos ser disciplinados si no lo realizamos? ¿Pensamos que, si no lo hacemos, nos irá mal en el día?
El Señor no busca solo hábitos correctos, sino corazones hambrientos. El devocional que transforma no nace de la presión externa, sino de un alma que reconoce cuánto necesita a Dios.
Hoy veremos 02 puntos resaltantes sobre lo que debe producir un devocional en nuestra vida:
1. Intencionales para escuchar la voz del Señor a través de la Biblia: «Fueron halladas tus palabras»
Si fue hallada, es porque se buscó. Jeremías experimenta la palabra de Dios como algo que llega a él y que él acoge con ansia. En el hebreo, el verbo implica encontrar algo que se buscaba con anhelo, recibir un don inesperado y experimentar un encuentro significativo con Dios. Esto nos enseña que el devocional no es un acto pasivo, sino intencional. No abrimos la Biblia por rutina, sino con el deseo sincero de oír la voz del Señor. Cuando hablamos de la lectura bíblica, preocúpate más por ser fiel al tiempo de lectura que por el número de capítulos que terminaste.
La Biblia es un libro que trata de Dios; por eso, nuestra primera pregunta siempre debe ser:
“¿Qué me dice este pasaje acerca del Señor?”
Antes de preguntarnos qué hacer, debemos aprender a contemplar quién es Él.
2. Intencionales para interiorizar la voz del Señor a través de la Biblia: «y yo las comí»
Literalmente, el verbo hebreo significa “comer” o incluso “devorar”. Cuando lo relacionamos con nuestra alimentación física, entendemos la intensidad de la imagen: una persona devora lo que tiene delante cuando tiene una profunda necesidad de alimento. Jeremías usa esta figura para enseñarnos que la Palabra de Dios no es solo para leerla, sino para ingerirla espiritualmente; es decir, para meditarla, reflexionar en ella y permitir que transforme nuestro corazón.
Un verdadero devocional no termina cuando cerramos la Biblia; comienza cuando la Palabra empieza a vivir dentro de nosotros.
Y a la luz de lo que Dios nos muestra en su Palabra, debemos preguntarnos con humildad:
¿Qué pecados debo dejar hoy en la cruz de Cristo?
Un devocional saludable produce deleite en Dios. No siempre emoción momentánea, pero sí una alegría profunda y estable que nace del encuentro con Él “y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón…”.
La secuencia del versículo es poderosa: La Palabra se busca, se interioriza, se transforma y produce gozo.
Cuando la Palabra de Dios es verdaderamente hallada y comida, el resultado inevitable es el gozo del corazón. Jeremías no describe un deber pesado, sino un deleite espiritual.
Esto nos lleva a examinarnos:
¿Nuestro tiempo devocional está produciendo gozo en el Señor? ¿O se ha vuelto una rutina seca y mecánica?
Avancemos con fe

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente
