¿ES DIOS TU SOCORRO?
“Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová,
que hizo los cielos y la tierra.”
Salmo 121:1–2
Vivimos en una época donde el mensaje más repetido es: “Tú puedes solo, tú tienes el poder dentro de ti, créelo y lo lograrás.”
Este mensaje suena motivador, vende libros, llena conferencias y se viraliza en redes sociales. Pero detrás de ese discurso hay una trampa muy sutil: la autosuficiencia.
Hoy, más que nunca, la cultura nos anima a depender únicamente de nosotros mismos, a resolverlo todo con nuestras fuerzas, nuestra mente, nuestra disciplina, nuestra capacidad o nuestra voluntad.
La autosuficiencia promete libertad, pero termina generando carga. Promete fortaleza, pero produce agotamiento. Promete crecimiento, pero nos vuelve más aislados. Pero la Palabra de Dios presenta otro camino: uno que no glorifica al “yo”, sino al Dios que hizo los cielos y la tierra.
El salmista nos recuerda una verdad que sigue siendo urgente hoy: no somos autosuficientes, somos dependientes, debemos aprender a levantar la mirada hacia Dios en un mundo que mira hacia dentro.
El salmista dice: “Alzaré mis ojos a los montes…” pero el socorro real no viene de allí; el socorro viene de Jehová, no de mis capacidades, no de mis emociones, no de mi fuerza interior, no de mi disciplina, no de mis contactos… Viene de Aquel que hizo los cielos y la tierra; Dios usa medios, pero Él sigue siendo la fuente.
Recuerda: tú y yo no somos suficientes… pero Cristo sí lo es; no fue el salmista quien se salvó a sí mismo, Dios lo hizo.
Si estás cansado, es probable que estés intentando vivir por tus fuerzas; si estás frustrado, quizá estás mirando al lugar equivocado; si te sientes solo, quizá estás aislado cuando Dios te llamó a vivir en comunidad.
Hoy decide vivir de la mano del Dios que te creó, te sostiene y te llama a confiar.
¡Dependamos siempre de Dios!
ORACIÓN:
Señor, hoy reconozco que no puedo vivir apoyado en mis propias fuerzas. Ayúdame a levantar mis ojos a Ti y a depender de tu ayuda cada día. Líbrame de la autosuficiencia y enséñame a buscarte, a confiar en tu cuidado. Tú eres mi socorro, mi fuerza y mi sustento.
Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente

Aprendamos a vivir bajo la guía y la protección de Dios, no somos autosuficientes siempre vamos a necesitar de él.