¿A QUÉ TE ESTÁS AFERRANDO HOY?
“El que se aferre a su propia vida, la perderá; y el que renuncie a su propia vida por mi causa, la encontrará.”
Mateo 10:39
Vivimos en un tiempo en el que no necesitamos una pandemia ni una guerra para sentirnos preocupados. Hoy los desafíos vienen en otras formas: la exigencia constante del trabajo, las preocupaciones económicas, el ritmo acelerado de la vida, la adicción a la tecnología, la sobresaturación de noticias, la inseguridad en nuestra ciudad, o simplemente la lucha interior por mantenernos fieles en medio de una cultura que ya no valora la fe cristiana.
Muchos creyentes hoy no están siendo perseguidos físicamente, pero sí están siendo distraídos, agotados y seducidos por un mundo que ofrece comodidad, inmediatez y autosuficiencia.
Y sin darnos cuenta, empezamos a aferrarnos a nuestra propia vida, a nuestro control, a nuestra seguridad, a nuestros planes… y dejamos de lado a nuestra Señor y Salvador.
Cuando Jesús dijo estas palabras, no invitaba a un sacrificio místico o heroico; estaba llamando a sus discípulos a una decisión diaria:
¿Quién gobierna tu vida: tú o Cristo?
Hoy, renunciar por causa de Jesús no siempre significa enfrentar persecución; a veces significa:
- Renunciar a la comodidad para servir.
- Renunciar a la agenda propia para buscar a Dios.
- Renunciar al “yo” para perdonar o al orgullo para pedir perdón.
- Renunciar al silencio para compartir el evangelio.
- Renunciar al miedo para obedecer.
- Renunciar al exceso de tecnología para volver a conectar con Dios y con tu familia.
Aferrarse a la propia vida hoy puede verse más bonito que antes, pero sigue siendo igual de destructivo.
Hermano(a), no vivas aferrado a este mundo. Lo que el mundo te ofrece es pasajero, frágil y engañoso, pero lo que Cristo te ofrece es eterno, firme y verdadero. Oremos para vivir rendidos a Él, y para ser una iglesia que no vive centrada en sí misma, sino en su Reino.
Señor Jesús, hoy reconozco que muchas veces me aferro a mi propia vida, a mis planes y a mis temores. Te pido que me ayudes a rendir cada área de mi corazón delante de Ti. Enséñame a confiar, a obedecer y a caminar mirando tu Reino. Dame valentía para soltar lo que me estorba y pasión para vivir para tu gloria. Que mi vida sea tuya, Señor, completamente.
Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente
