NUEVOS AIRES DE NAVIDAD
“Tú, Belén Efrata, eres pequeña para estar entre las familias de Judá;
pero de ti me saldrá el que será Señor en Israel. Sus orígenes se remontan
al principio mismo, a los días de la eternidad. … Y éste será nuestra paz.”
Miqueas 5:2,5a
Jamás olvidaré cada Navidad de mi infancia. En la mesa no había mucho para degustar; por varios años había solo un regalo para disfrutar mis hermanos y yo, pero nunca dejamos de adorar al Señor y recordar que la luz del mundo llegó a nuestros corazones.
Entendimos en nuestros primeros años que la Navidad no se celebra en base a lo que hay alrededor, como los regalos, por ejemplo; sino, todo lo contrario. Se trata de la persona más hermosa del mundo que desea compartir en cada hogar, y en cada corazón, sin importar la abundancia o escasez.
El versículo de hoy nos enseña tres verdades que no podemos olvidar al celebrar esta Navidad próxima:
1. El lugar escogido para el Nacimiento del Salvador: “Tú, Belén Efrata, eres pequeña para estar entre las familias de Judá;”
Una aldea pequeña fue elegida para albergar en su historia el nacimiento del Señor Jesús. Esto nos enseña que la primera Navidad no estuvo envuelta en glamour o apariencias. La primera Navidad tiene que ver más con la humildad y sencillez para celebrar correctamente la fecha más importante para la humanidad.
¿Cómo puedo emular la primera Navidad en este punto? Por encima de lo que haya en una mesa para celebrar el nacimiento del Salvador, la Navidad es el regalo envuelto en amor hacia la humanidad, en la persona de Jesús. En cualquier lugar donde hay disposición de reconocer que la luz del mundo es Jesús, se puede celebrar la Navidad en amor y convicción.
2. El ministerio que ejecutará el Salvador: “pero de ti me saldrá el que será Señor en Israel.”
Cuando celebramos la Navidad, reconocemos que Jesús es el Señor de nuestras vidas. Esto implica que mi vida, mis recursos, mi familia, mi tiempo, mi agenda, etc., están a Su servicio en todo tiempo. ¡Él es el Señor y nosotros somos sus siervos!
¿Cómo puedo emular la primera Navidad en este punto? Debo vivir de tal forma que pueda decir que Jesús es mi Señor y no solo buscarlo como Salvador. A muchos les fascina el Jesús Salvador, pero les cuesta sujetarse al Jesús Señor. Si en esta Navidad no estamos viviendo en obediencia a la Palabra para llamar a Jesús Señor, entonces no intentemos celebrarlo como Salvador.
3. El privilegio para quien tiene al Salvador: “Y éste será nuestra paz …”
Aquí se escribe una de las profecías más profundas acerca de la venida de Jesús. Precisamente Él, en uno de sus últimos momentos, nos dejó esta gran verdad acerca de Su persona: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27).
¿Cómo puedo emular la primera Navidad en este punto? Sería infantil creer que en la vida no vamos a enfrentar dificultades o tormentas; pero nuestra paz no depende de las circunstancias, sino de descansar en las promesas que el Señor Jesús nos dejó. En medio de todo lo que esté pasando a nuestro alrededor, la paz de Dios nos abraza disipando toda sombra, duda, temor o miedo.
Estamos a días de celebrar la Navidad, y con el tiempo a favor para reflexionar en las navidades pasadas y qué diferente será esta. No solo debemos pensar en la decoración, los regalos y la alimentación. Hay algo más trascendental en la Navidad, y está en la persona de Jesús. ¿Nuestro corazón se regocijará en Él o dependemos de lo que haya en la mesa o al pie del árbol? ¿Celebraremos al Jesús Señor o solo al Salvador? ¿Las circunstancias, por más duras que sean, apagarán Su Luz en nuestros corazones?
Estamos a días; reflexionemos y hagamos los cambios pertinentes. Que al apagar las luces decorativas en casa, jamás apaguemos la luz de Jesús en el corazón.
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
