MARCAS DEL SERVICIO A DIOS
“Todo esto es para beneficio de ustedes, y a medida que la gracia de Dios alcance a más y más personas, habrá abundante acción de gracias, y Dios recibirá más y más gloria.”
2 Corintios 4:15
Cuando el apóstol Pablo reflexionaba sobre lo grande que era su llamado, encontraba la fuerza necesaria para seguir adelante a pesar de las pruebas y sufrimientos. Muy a menudo, nosotros desmayamos porque no valoramos lo suficiente el privilegio que Dios nos ha dado al servirle en Cristo.
Pablo transmitía un mensaje de perseverancia, confianza en Dios y esperanza en la resurrección. Nos recuerda que nuestra motivación espiritual debe ser más fuerte que cualquier circunstancia humana.
En este versículo, Pablo nos enseña tres verdades sobre el servicio a Dios:
1) NUESTRO SERVICIO A DIOS TIENE PROPÓSITO ESPIRITUAL (v.15a)
«Todo esto es para beneficio de ustedes,» (2 Corintios 4:15)
Nada de lo que hacemos en el Señor es en vano, siempre tiene propósito y significado. El apóstol Pablo, al expresar “todo esto” entendía que incluso sus sufrimientos tenían un propósito: bendecir a otros y hacer avanzar el evangelio.
Y lo mismo ocurre con nosotros. Hoy estamos aquí porque alguien invirtió su vida en servir:
- Un líder que oró por ti.
- Un maestro que se preparó para enseñarte.
- Un amigo que te invitó a la célula o a una celebración dominical.
2) NUESTRO SERVICIO ES UNA EXPRESIÓN DE SU GRACIA
«y a medida que la gracia de Dios alcance a más y más personas,» (2 Corintios 4:15)
Cada creyente que ha conocido al Señor es un testimonio vivo de la gracia de Dios. Nuestro servicio es un canal para que esa gracia siga fluyendo hacía más personas. Servir es ser una luz en la oscuridad y un instrumento de esperanza para los que están perdidos. Cuando compartes de Cristo con tu vida, tus palabras y tus actos, reflejas la gracia de Dios y te conviertes en un testimonio vivo de su amor.
3) NUESTRO SERVICIO A DIOS PERMITE LA EXTENSIÓN DEL REINO
«habrá abundante acción de gracias, y Dios recibirá más y más gloria.» (2 Corintios 4:15)
La meta de Pablo nunca fue su propia comodidad, reputación o popularidad, y tampoco era, al final, la salvación del resto. La meta final de Pablo era que más voces se añadieran al coro celestial de alabanza y adoración a Dios.
Dios sigue expresando Su gracia hoy, para que más personas lleguen a Él, que más vidas sean transformadas, y que Dios reciba toda la gloria.
Quizá hoy no ves todo el fruto de lo que haces, pero en el cielo habrá voces que darán gracias y glorias a Dios porque un día sembraste, oraste, enseñaste o simplemente mostraste a Cristo con tu vida.
Así que no te desanimes. ¡Sigue sirviendo! Porque cada acto de amor, cada oración y cada sacrificio en el Señor deja marcas eternas que nadie puede borrar.
La verdadera recompensa del servicio a Dios es ver vidas transformadas y corazones agradecidos que dan gloria a nuestro Padre celestial.

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente
