EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”
Juan 16:13
El versículo de Juan 16:13 nos da la seguridad de que no estamos solos en nuestra vida diaria y que, si confiamos en la guía del Espíritu Santo, recibiremos la guía divina y la Verdad en nuestras vidas, otorgándonos consuelo y esperanza en la promesa del Señor.
La función del Espíritu Santo en la iglesia se describe como la de “guiar”, que literalmente significa “ir adelante”.
El Espíritu no usa armas externas. No manipula, sino “guía”. Ejerce influencia en la conciencia regenerada del creyente y amplía los temas que Jesús había presentado durante su permanencia en la tierra, guiando a la revelación redentora. El Espíritu Santo nunca pasa por encima de un tema; nunca insiste en un punto de doctrina a costa de todos los demás. Además, en el desempeño de esta tarea está en relación íntima con las otras personas de la Trinidad.
Hablará todo lo que oyere del Padre y os hará saber las cosas que habrán de venir.
El Espíritu Santo glorifica a Cristo porque lo revela y da testimonio de Jesús:
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”
(Juan 15:26)
¡Hermano!
Veamos cómo guía el Espíritu Santo:
Cuando oras con respecto a cierto asunto, ¿Te vienen a la mente emociones o fracasos en particular? Si es así, el Espíritu Santo puede estar haciendo que afloren para que atienda a ellos.
Por ejemplo, si trata de orar por una persona, pero más bien empieza a destrozar mentalmente al individuo, es probable que el Padre esté revelándote, por medio del Espíritu Santo, tu envidia o falta de perdón.
En algunas oportunidades, al interceder por otro de repente le atacan pensamientos de lujuria. Dios no lo está tentando, sino revelándole el pecado oculto en su corazón a fin de que pueda arrepentirse (Romanos 2:4)
En ciertas oportunidades, al estar orando, el Padre repetidas veces te recuerda un incidente de tu niñez. Te está revelando una verdad. No lo ignore, más bien pregúntele qué significa.
El Señor desea sanarle hasta lo más íntimo de su ser, incluso en los lugares que ha olvidado que existen. Así que escúchelo y ocúpese de cualquier cosa que aflore, confiando en que Él le está llevando a la libertad.
El versículo nos enseña la importancia de confiar en la guía divina en nuestras vidas. Debemos aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo y seguir su dirección. Si queremos tener éxito en nuestra vida diaria, necesitamos obedecer Su voz porque Él nos llevará por el camino correcto.
Además, debemos confiar en el conocimiento que nos da el Espíritu de verdad, especialmente en lo que se refiere al futuro. En lugar de preocuparnos por el mañana, debemos buscar la guía divina y confiar en que la verdad que recibimos será verdadera y correcta.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
