EL HOMBRE DE DIOS 6
«Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.»
1 Timoteo 4:13-14
En el ministerio que se desarrolla en la iglesia, es muy importante que el hombre o mujer de Dios sepa en qué consiste su ministerio, cuál es la prioridad a la cual se va a dedicar. Siendo que va a formar personas hombres o mujeres que a partir de estar expuestos a esas enseñanzas de Su líder, van a ser formados o deformados como ocurre en muchas congregaciones; y que como resultado de malas enseñanzas, van por el mundo sembrando confusión y perturbación en la vida de los creyentes. En los dos versículos que hemos escogido para este devocional, están contenidas las consideraciones para desarrollar un ministerio coherente con la voluntad de Dios.
Este ministerio deberá ser:
A. UN MINISTERIO BIBLIOCÉNTRICO
Es aquel que descansa y se basa en la enseñanza de la Biblia. Por esta razón, Pablo le aconseja a Timoteo: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza» (1 Timoteo 4:13).
De aquí se deduce que, un ministerio bibliocéntrico deberá tener al menos tres características: Lectura, exhortación y enseñanza.
- La lectura de la Biblia es muy importante, el no hacerlo es vivir ignorando la voluntad de Dios. Y si no sabemos la voluntad de Dios, ¿cómo vamos a formar discípulos? Los discípulos serían tan ignorantes como su maestro.
Además, este modelo viene de la época de Nehemías: “Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.” (Nehemías 8:8) - La exhortación es el llamado de Dios a aplicar las Sagradas Escrituras en la vida de los creyentes. Es advertir a las personas a que obedezcan la biblia, considerando de que hay un juicio.
- La enseñanza es traducir lo que somos, en conductas, coherentes con los postulados de la verdad.
Ahora entenderemos la insistencia de nuestro pastor que constantemente dice: Lee la palabra, vive la palabra y enseña la palabra.
B. UN MINISTERIO CENTRADO EN LOS DONES
El Espíritu Santo se ha preocupado por repartir capacidades espirituales a cada miembro de Su iglesia. Con el propósito de capacitarlos para la obra del ministerio: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo… Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho… Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” (1 Corintios 12:4, 7, 11)
El hombre de Dios debe de entender que la única función de un don es, utilizarlo en la edificación del cuerpo de Cristo; es decir, en la iglesia, en la formación de discípulos. El ejercicio de un don es como una pieza de un mosaico que solo a través de la complementación de las otras piezas (los otros dones), estará completo.
En el caso de Timoteo, este, como cualquier otro líder, correrá el riesgo de descuidar el don que el Señor les da para ser usado en la formación de discípulos. Por eso le aconseja Pablo: “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.” (1 Timoteo 4:14)
Cuan importante es entender que un ministerio centrado en los dones, estará haciendo la voluntad de Dios y por lo tanto será el más completo, el más efectivo, eficiente y eficaz.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
