EL HOMBRE DE DIOS 5
“Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”
1 Timoteo 4:11-12
La edad del hombre o mujer que enseña o ministra en la iglesia, no ha sido definida con precisión; sin embargo, lo que sí se requiere de aquel o aquella que sirve al Señor sea un modelo de lo que dice y hace, de lo contrario estará descalificado(a).
De aquí que, en este devocional examinemos dos características del líder o siervo de Dios:
- ENSEÑAR CON AUTORIDAD
En el ministerio no se puede andar con ambages, ni con rodeos. Se tiene que enseñar lo que dice la palabra de Dios, y no criterios de los hombres. Lamentablemente, en los púlpitos hay mucho entretenimiento y no palabra. De allí la recomendación de Pablo a Timoteo: “Esto manda y enseña.” (1 Timoteo 4:11).
Jesús, al terminar el Sermón del Monte, comentó lo siguiente: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” (Mateo 7:28-29), el hombre de Dios no se puede dar el lujo de ser un improvisado, o de enseñar cualquier cosa como entretenimiento.
2. ES UN MODELO A SEGUIR
Se dice que Timoteo era un joven líder de unos 30 años aproximadamente, sirviendo en la iglesia de Éfeso, una de las iglesias más complicadas por la influencia de la cultura griega. Por eso, Pablo le escribió a Timoteo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en…” (1 Timoteo 4:12).
- PALABRA. En el ministerio no hay lugar para conversaciones vulgares, expresiones chabacanas, actitudes de soberbia o enojo, lengua mentirosa y descontrolada. La congregación va a imitar al líder, pastor o maestro.
- CONDUCTA. Es la manifestación de una vida rendida a Dios y que vive de acuerdo con las convicciones que emanan de la palabra. Si no vives lo que enseñas, entonces eres un gran hipócrita.
- AMOR. Esto, no tiene nada que ver con actitudes aduladoras. No tiene que ver con abrazar a todo el mundo y hacer que se sientan bien las personas en todo momento. Si no más bien con un trabajo sacrificado, un ministerio esforzado como el de Pablo y Epafrodito.
- FE. Tiene que ver con esa gracia especial que Dios ha sembrado en nuestros corazones, para creer en él y confiar en él. Tiene que ver con la fidelidad, honradez, y firmeza en la vida y en el ministerio.
- PUREZA. Está referida a la pureza sexual, a las intenciones del corazón. Muchos líderes han sido devastados, tanto ellos como su ministerio, por la impureza sexual.
Los hombres de Dios deben de tener claro que, el no leer la palabra, no orar, no buscar consejo en situaciones difíciles; eso, baja las defensas espirituales y hace perder los límites.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Que el señor siempre nos ayude a ser modelos en el señor.