LAS CUATRO “I” DEL DISCÍPULO
El discipulado en su desarrollo presenta diversas aristas que enriquecen el conocimiento bíblico en el corazón de los discípulos, y esto a su vez debe traducirse en acciones concretas y en la forma que vivimos la vida diaria.
¿Cuáles son estas cuatro “I” del discípulo?
1. La IDENTIDAD en el Discipulado:
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” ( Juan 1:12)
Es la comprensión de quién soy entendiendo cuál es mi propósito. Mi identidad es ser un hijo de Dios. Conocer mi identidad en Cristo nos permite tener en cuenta que: Primero, soy amado, aceptado y perdonado por Dios; Segundo, soy una nueva persona, con un nuevo corazón y propósito; y tercero, Cristo es mi fundamento, mi valor, mi propósito y mi destino.
¿Por qué la necesidad de una nueva Identidad?
- Por nuestra condición espiritual: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” – Efesios 2:1
- Por nuestra carencia de propósito: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” – Mateo 9:36
- Por nuestra esclavitud del pecado: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” – Juan 8:34
¿Cómo llego a adquirir esa Identidad?
- Creer en Jesucristo: Reconocer a Jesús como el Hijo de Dios y Salvador del mundo.
- Reconocer a Jesucristo: Aceptarlo en tu vida como Señor y Salvador implica el arrepentimiento de mis pecados y entrega total a Su voluntad.
- Vivir la nueva identidad: Al recibir a Jesús, se es reconocido como hijo de Dios y se adquiere una nueva identidad en Cristo, lo cual implica vivir los principios de esa nueva vida, una identidad espiritual perteneciente a la familia de Dios.
¿Cuál es el Propósito de mi nueva Identidad?
- Para hacer Su voluntad: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” – Romanos 12:2
- Para servirle: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” – Efesios 2:10
- Para no ser más esclavo del pecado: “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” – Romanos 6:6
2. La INTIMIDAD en el Discípulo:
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35)
Es vital mostrar amor los unos con los otros, ya que ello identifica a los que son discípulos de Jesús. Es decir, hay una señal distintiva. Por lo tanto, la iglesia como congregación tiene la responsabilidad de expresar su amor de forma práctica: compartir los alimentos, orar unos por otros, apoyarse en tiempos de enfermedad, visitarse y animarse, enviarse mensajes o una llamadita de ánimo, etc. Debemos buscar ser una comunidad de fe donde el amor no sea un concepto, y pueda verse de diversas formas buscando el beneficio de los demás. No puede existir el cristiano frío. ¡Duele la frialdad de algunos en el cuerpo de Cristo!
¿Por qué desarrollar la Intimidad en el Discipulado?
- Porque es un mandato: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” – Mateo 22:36-39
- Porque somos un solo cuerpo: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.” – 1 Corintios 12:27.
- Porque es nuestro lenguaje familiar: “Permanezca el amor fraternal.” – Hebreos 13:1
- Porque somos interdependientes: “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” – Romanos 12:5
- Porque nos necesitamos: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.” – Eclesiastés 4:9-10
¿Cómo se desarrolla la Intimidad en el Discipulado?
“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,” – Marcos 3:14, nos muestra la intencionalidad de Jesús. Los llamó para que estuviesen con él. En la versión DHH, esta palabra “estuviesen” se describe: “para que lo acompañaran”. Jesús llama a doce hombres que serían sus apóstoles, para llegar a tener una relación cercana, con cada uno de ellos. En los evangelios vemos que los apóstoles caminaban con Jesús, lo seguían y aprendían de él. Además, Jesús forma una amistad con sus apóstoles, conforme lo dice Juan 15:15: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.” Mi privilegio y mi responsabilidad es caminar con mi familia espiritual.
¿Dónde debo desarrollar la Intimidad en el Discipulado?
- En la familia: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” – 2 Timoteo 3:15
- En el templo y por las casas: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,” – Hechos 2:46
3. La IMITACIÓN en el Discipulado:
“Por tanto, os ruego que me imitéis.” (1 Corintios 4:16)
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” (1 Corintios 11:1)
“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Efesios 5:1-2)
“Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” (Filipenses 3:17)
Cada vez que Pablo mencionó estas palabras, nos estaba instruyendo como creyentes que debemos examinar cuidadosamente nuestra vida si otros van a seguir nuestras huellas. Debo asegurarme que voy hacia Jesús para llevar a otros hacia Él. Nuestra libertad en Cristo no es una licencia para hacer lo que nosotros deseamos, sino una invitación a seguir las huellas del Maestro: “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” – Mateo 16:24
Imitar el ejemplo de Jesús implica morir a uno mismo como demostró nuestro Señor. ¡Tenemos un modelo a quién imitar! La palabra “imitar” en 1 Corintios 4:16, es “mimetai” (μιμεται) en griego, que significa: convertirse en una persona que copia las palabras y los comportamientos de otra.
¿Por qué es importante la Imitación en el Discipulado?
- Porque como discípulos de Cristo somos llamados a imitar su carácter: “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,” – 1 Tesalonicenses 1:6. A medida que imitemos más a Cristo, nos parecemos más a Él.
- Porque necesitamos modelos en la vida cristiana: “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” – Filipenses 4:9
¿Cómo desarrollo la Imitación en el Discipulado?
- Mediante el estudio constante de las Escrituras. Así podemos inspirar a nuestros discípulos a buscar a Dios de manera más profunda. ¡Mi anhelo es ser como Jesús! Soy llamado a reflejar el carácter de Cristo: la verdad, dominio propio, la justicia, la humildad, sabiduría, amor, etc. Debo tener una vida coherente con el Cristo de la Biblia.
- Observando, aprendiendo e imitando a nuestros discipuladores, mentores y maestros. Todos necesitamos un Pablo y un Timoteo.
- Buscando siempre darle la gloria al Señor. No se trata de nosotros, se trata siempre de Él. ¡Todo debe llevar el sello de la gloria de Dios!
4. La INFLUENCIA en el Discipulado:
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” (Mateo 5:13-14)
Es un mandato ser luz y sal del mundo. Es una responsabilidad dar testimonio. Es una manera de glorificar a Dios: “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,” – Efesios 1:6
¿Cómo Influenciar en el Discipulado?
“7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.” – Tito 2:7-8
- Siendo ejemplo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” – 1 Timoteo 4:12
- Enseñando: compartir conocimiento bíblico y principios espirituales con aquellos a quienes discipulamos.
- Formando relaciones: siendo intensionales con las personas que discipulamos.
- Viviendo y compartiendo el evangelio: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.” – Hechos 8:4. No hay circunstancia que deba limitar nuestra predicación del evangelio.
Somos llamados a una vida que se desarrolla en el discipulado. Somos discípulos que discipulan.
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
