¿POR QUÉ TANTA VIOLENCIA?
“De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras
pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?«
Santiago 4:1
Estamos siendo testigos de días muy violentos, con pérdidas de vidas, tanto de parte de los que protestan como de las fuerzas encargadas de garantizar la paz y el orden social. Los programas de TV. Están llenos de representantes de uno y otro lado que justifican o tratan de hacerlo, al menos, su propio accionar y el de otros que comparten su filosofía, política e interés.
Sin duda que el apóstol Santiago, el autor de la epístola universal y medio hermano del Señor Jesucristo, vio días semejantes a los que vivimos ahora y que han sido una constante en la humanidad de todos los tiempos. Pero, aparte de ser un observador, Santiago, él dio una respuesta a la eterna pregunta: “De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?» (Santiago 4:1a). Y añadió la respuesta en forma de pregunta: «¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?» (Santiago 4:1b) Hay que reconocer que esto les escribe a creyentes. Ahora, imaginemos lo que pasa por el corazón y la mente de personas no creyentes, que experimentan una hostilidad crónica y agudas confrontaciones; palabras subidas de tono y acciones violentas, que tan solo se detienen y a veces ni siquiera eso, cuando hay uno o más muertos de alguno de los lados.
Santiago dijo que la causa de esta situación está en las pasiones e impulsos individuales que buscan concretarse en la realidad.
- PASIONES. La palabra está siempre referida a los malos deseos que pugnan en nuestro interior. En el nuevo testamento, siempre esta palabra tiene una connotación negativa y generalmente es referida a la avidez de poder, posición o prestigio. Y de eso tienen mucho nuestros políticos de ahora. El hombre común y corriente siempre quiere más poder, más posesiones, más dinero, más reconocimiento y mejor nivel social; y cuando no logra lo que desea, entonces pelea por obtenerlo. Por eso Santiago dice: “que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.” (Santiago 1:14). Esto quiere decir que los malos deseos se convierten en ideas, las cuales, cuando se llevan a la práctica, surgen el mal comportamiento y las expresiones que ahora vemos en las calles y que sin duda es exportado de hogares sin referentes espirituales.
- EL CAMPO DE BATALLA. Siempre será la mente y el corazón del hombre. Aquí Santiago manifiesta que esos malos deseos, “combaten en vuestros miembros.” (Stg. 4: 1b), haciendo ver que en el interior del hombre, en esa naturaleza pecaminosa que todos hemos heredado, se gestan las acciones que provienen de las motivaciones, pasiones o impulsos individuales y van a dar origen a los problemas, pleitos, guerras y confrontaciones. Todo esto, es imposible que el hombre pueda controlar. Sino que más bien desborda como la erupción de un volcán, que es imposible predecir los daños que va a causar. A menos que el hombre, conozca a Cristo como Su Señor y Salvador personal. Entregue Su vida a Jesús, quien es el único que puede transformarlo en un hombre de paz y de bien. ¡Medítalo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
