DIOS EN MEDIO DE LO ORDINARIO
“Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.”
Colosenses 1:17
INTRODUCCIÓN
Muchas veces esperamos que Dios se manifieste en los grandes acontecimientos de nuestra vida: una oración respondida, una puerta que se abre o una dificultad que finalmente se resuelve. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a reconocer su presencia en las cosas más sencillas de cada día.
Despertar por la mañana, compartir una conversación, disfrutar de los alimentos o regresar a casa después de una larga jornada son experiencias que fácilmente damos por sentadas.
Estamos tan acostumbrados a estas bendiciones que podemos olvidar de dónde provienen.
Qué hermoso es vivir sabiendo que detrás de cada día ordinario hay un Dios extraordinario sosteniéndolo todo con amor.
La Palabra nos recuerda que nuestra vida no depende de la casualidad, sino de un Señor que sostiene todas las cosas. Esta verdad nos invita a vivir cada día con una perspectiva diferente.
- En lo ordinario, reconoce su fidelidad
Colosenses 1:17
El apóstol Pablo nos recuerda que todas las cosas subsisten en Cristo. Esto significa que nuestro Señor no solamente creó cuanto existe, sino que continuamente sostiene su creación.
Sin embargo, muchas veces vivimos tan ocupados con nuestras responsabilidades que dejamos de reconocer su bondad. Nos levantamos pensando en lo que debemos hacer, nos preocupamos por lo que falta y terminamos el día agotados, sin detenernos a agradecer por lo recibido.
Pensemos por un momento: ¿cuántas veces hemos despertado sin agradecer por un nuevo día? ¿Cuántas veces hemos disfrutado de una comida sin considerar que también es una provisión del Señor?
No necesitamos experimentar algo extraordinario para reconocer su fidelidad. Su cuidado también se manifiesta en esas bendiciones sencillas que acompañan nuestra vida.
A veces esperamos grandes milagros, mientras olvidamos agradecer las pequeñas misericordias que Dios nos concede diariamente.
Queridos hermanos, aprendamos a mirar nuestra vida con gratitud. Que lo cotidiano no se convierta en algo insignificante, sino en una oportunidad para reconocer la bondad de nuestro Señor.
2. En lo ordinario, descansa en su cuidado
“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo”. Salmo 55:22
Reconocer que Dios sostiene todas las cosas no significa que nuestros días estarán libres de dificultades.
Hay días tranquilos, pero también existen días en los que las preocupaciones parecen multiplicarse. Enfrentamos problemas familiares, sentimos cansancio o llevamos cargas que nadie más conoce.
Precisamente en esos momentos necesitamos recordar que no estamos solos.
El salmista nos invita a entregar nuestras cargas al Señor, porque Él promete sustentarnos. Esto no significa que siempre quitará inmediatamente nuestros problemas, sino que podemos confiar en su cuidado mientras atravesamos las dificultades.
Quizás hoy no tengas todas las respuestas. Tal vez existen situaciones que escapan de tus manos. Pero recuerda esto: Aunque no tengas el control de todo lo que sucede, tu vida permanece en las manos de aquel que sí lo tiene.
Nuestra tranquilidad no debe descansar en que todo salga como esperamos, sino en el carácter fiel de nuestro Dios.
Conclusión
La vida está formada, en su mayoría, por días sencillos. Días de trabajo, responsabilidades, alegrías y preocupaciones. Pero ninguno de ellos carece de valor delante de Dios.
Quizás hoy no ocurrió nada que consideres extraordinario. Sin embargo, el Señor te permitió despertar, te acompañó durante la jornada y continúa sosteniendo tu vida.
Y si hoy fue un día difícil, recuerda que su fidelidad permanece, incluso cuando las circunstancias no son como esperabas.
No necesitamos una vida extraordinaria para experimentar la fidelidad de Dios; necesitamos aprender a reconocerlo en nuestra vida cotidiana.
Que cada nuevo amanecer sea una oportunidad para agradecer, confiar y descansar en Él.
Porque lo más hermoso de cada día no es solamente lo que sucede, sino saber quién sostiene nuestra vida.
¡Creciendo en la Palabra y viviendo juntos en santidad!

Luiggi Naveda
Pastor Asistente
