EL PADRE NUESTRO 2
“Padre nuestro que estás en los cielos , santificado sea tu nombre.”
Mateo 6:9
Esta oración modelo que enseñó el Señor Jesús contiene diez peticiones; las cinco primeras están referidas al Padre celestial y las otras cinco involucran al hombre y sus necesidades más perentorias.
La semana anterior iniciamos el estudio de esta oración y vimos la primera de las consideraciones: El Padre que todos los creyentes tenemos. Ahora veremos el segundo postulado: «Su nombre sea santificado», esto implica lo siguiente:
1. QUE TENEMOS UN PADRE SANTO. Esto significa que cada vez que nos dirigimos a Él, debemos reconocer que Él es absolutamente Santo, perfecto, separado completamente del pecado. Consideración que muchas veces los seres humanos pasamos por alto y creemos que Dios nos debe recibir, aceptar o escuchar en el momento que lo consideremos conveniente. Y no nos damos cuenta de que en él no existe maldad, impureza o injusticia. Por esta razón el profeta dijo: “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” (Isaías 59:2). Esta es una realidad frustrante para el hombre que, considerando dirigirse a Dios como le da la gana o como le parece, no es escuchado debido a su condición de pecaminosidad que riñe totalmente con la Santidad de Dios.
2. QUE POR SU SANTIDAD ES ÚNICO E INCOMPARABLE. La palabra Santo proviene del hebreo, que implica apartado o consagrado. Aplicado a Dios, indica que es acabado en perfección, que está por encima de todo y que no hay nada con quién compararlo, como lo expresa Moisés: “¿Quién como tú, magnífico en santidad?” (Éxodo 15:11). La santidad de Dios también expresa Su trascendencia. Y no solamente porque es el más grande de todos los seres, sino que es el Creador, infinitamente distinto a todo lo creado, de allí que su Santidad se enfatice en la adoración celestial, cuando los serafines, cubriéndose el rostro y los pies, decían: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” (Isaías 6:3).
3. QUE DEBIDO A SU SANTIDAD ES MORALMENTE PERFECTO. Es realmente imposible compararlo. Y todo lo que hace es santo: Su amor es santo, Su justicia es santa, Su misericordia es santa, Su ira es santa. Nunca jamás actúa injustamente, ni contradice Su propio carácter. Y así fueron sus tratos con los seres humanos con quienes mantuvo un diálogo; igualmente, así fue considerada Su reputación. Por ejemplo, Abraham, conocido como «el amigo de Dios», mantuvo este criterio de Dios: “El juez de toda la tierra, no ha de hacer lo que es justo.” (Génesis 18:25b).
Así que mis amados, teniendo un Padre que está en los cielos y cuyo nombre es completamente Santo, procuremos acercarnos a él en las mismas condiciones.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Amén 🙏