EL AROMA DE UNA VIDA VICTORIOSA
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.
2 Corintios 2:14-17
Pablo atravesaba dificultades y desgaste en su ministerio. Sin embargo, pudo decir: “A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús” (2 Co. 2:14). Su victoria no dependía de que todo estuviera bien, sino de saber que Cristo ya había vencido.
1. Nuestra victoria no depende de nuestras circunstancias
La vida cristiana no significa ausencia de problemas. Jesús mismo dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33).
Quizás hoy tus circunstancias son bastantes dificiles, pero hoy quiero recordarte que Cristo no ha cambiado, Él sigue siendo el mismo.
Mis hermanos, nuestra esperanza no está en que no vamos a tener problemas, sino en saber que Dios sigue teniendo el control de ellos.
2. Nuestra vida debe llevar el aroma de Cristo
Pablo dice que Dios manifiesta por medio de nosotros “el olor de su conocimiento” (2 Co. 2:14).
Así como un aroma anuncia algo que no podemos ver, nuestra vida debe hacer visible a Cristo. No solamente con nuestras palabras, sino con nuestra manera de amar, perdonar, servir y enfrentar las dificultades.
Y aquí surge una pregunta: ¿Estamos perfumando a este mundo con el mensaje del evangelio?
3. Nuestra responsabilidad es ser fieles al anunciar el evangelio
El mismo evangelio será “olor de vida para vida” para unos y “olor de muerte para muerte” para otros (2 Co. 2:16).
No todos las personas aceptarán el mensaje de Cristo. Nuestra responsabilidad no es hacer atractivo el mensaje del evangelio para agradar a las personas, sino proclamarlo con amor y fidelidad, el resultado pertenece a Dios.
4. Debemos servir con integridad
Pablo dice que hablaba “con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios… en Cristo” (2 Co. 2:17).
El verdadero siervo no busca reconocimiento ni su propia gloria. Sirve para que Cristo sea conocido y exaltado.
Hoy recuerda estas cuatro verdades:
Cristo es nuestra victoria. Cristo es nuestro aroma. Cristo es nuestro mensaje.
Cristo es nuestra gloria.
No importa cuáles sean tus circunstancias: Cristo ya venció. Vive desde esa victoria, lleva el aroma de Cristo dondequiera que vayas y sirve con un corazón íntegro.

José Miguel Olave
Pastor de Adoración y Artes
