EL VERDADERO DISCIPULO DE JESÚS (II): LA LUZ DEL MUNDO
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”
(Mateo 5:14-16)
Jesús dijo “Yo soy la luz del mundo” (Jn,8:12: 9:5). El Señor dice “Vosotros sois la luz del mundo”, esta expresión es una deferencia enorme. Dios es luz, Cristo es luz, aquí nos dice que el creyente es la “luz del mundo”.
El creyente al ser identificado con Dios es una tremenda responsabilidad así que lo que la Luz es y hace es lo que el creyente debe ser y hacer.
1. El carácter del discípulo de Jesús es “luz”, Cristo afirma que su verdadero discípulo es semejante a Él: “La luz del mundo”, entonces su discípulo tiene que experimentar una transformación radical, tiene que transformarse, más y más a semejanza de Cristo y reflejar su Luz (2 Co. 3:18; 4:6-7). La luz hace diversas cosas:
a. La luz es clara y pura. Es limpia, buena, recta, veraz (Ef. 5:8-9).
b. La luz penetra. Atraviesa y elimina la oscuridad (1 Ts. 5:5).
c. La luz alumbra. Aumenta la visión y el conocimiento que el hombre tiene de un área (Jn. 12:35).
d. La luz revela. Exhibe el camino a la verdad y a la vida (Jn. 14:6).
e. La luz guía. Muestra el camino a seguir, conduce por el camino correcto (Jn. 12:46).
f. La luz elimina la oscuridad. ((Jn. 3:19-20).
g. La luz derrota el caos. (Fil 2:15).
h. La luz separa. Entre el buen camino y del equivocado (Jn. 8:12).
i. La luz advierte. Advierte contra los peligros que esperan a una persona en su camino (Ef. 5:11-14).
REFLEXION:
Ahora los creyentes son la luz del mundo y la Luz de Jesús está en la vida de sus verdaderos discípulos.
La luz del creyente es una luz reflejada de la Luz del Señor.
La luz es el carácter puro por eso el creyente debe andar en la luz, es decir, en pureza.
2. El verdadero creyente debe alumbrar al mundo, reflejando su luz (vivir y ministrar) debemos hacer esto porque el mundo está: ciego, en tinieblas, confuso, en peligro, en caos, andando a tientas, tropezando, en problemas, inconsciente, cayendo, sin hacer diferencia entre el bien y el mal. Notemos que la luz está en el mundo, la ciudad está en el mundo y el candelero está en el hogar. Los creyentes, ocupan un lugar en el mundo. Sea cual fuere ese lugar, deben dejar que su luz alumbre.
REFLEXION
– Como somos la luz del mundo, debemos ser colocados donde nuestra influencia se puede sentir y usar mejor (Hch. 13:47; Fil. 2:15).
3. La ciudad y el candelero:
a. Dos cosas se dicen acerca de la ciudad: Está asentada sobre un monte, y no puede ser escondida.
b. Dos cosas se dice de la luz: se la pone en un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.
Notamos que la luz de los verdaderos discípulos está en el mundo, sobre el monte, y en la casa.
REFLEXION
– Lo creyentes alumbran como luces en el mundo. Son como ciudades y como candeleros en medio de un mundo oscuro.
– La luz tiene diferentes intensidades, puede ser fuerte o débil, resplandeciente o suave, puede ser tan débil y dar poca luz que una persona puede tropezar y caer, así como ciudades y hogares. Todo lugar sobre la tierra que tiene el testimonio de un creyente puede tener luz fuerte o débil. Muchos ojos se fijan en ella.
– Hay momentos en que todos quieren luz al menos temporal. La buscan, admiran, andan en ella, recogen sus beneficios, se alegran en ella (Ef. 5:13-14; 2 Co. 4:6).
4. El propósito del discípulo: el creyente tiene luz. Él es la luz de Dios en la tierra. El verdadero discípulo puede rehusarse a alumbrar con su luz. Puede apagarla, rehusarse a encenderla, para hacerle sombra, dirigir sus rayos en otra dirección.
a. El creyente debe alumbrar con su luz para mostrar buenas obras al mundo (Sgto.3:13)
b. Los creyentes deben alumbrar con su luz para motivar a la gente a glorificar a Dios.
Esta es la razón por la que nuestra luz tiene que alumbrar delante de los hombres: que los hombres glorifiquen a Dios. La gloria de Dios debe ser la principal meta de todos los hombres (1 P. 4:11; 5:11).
REFLEXION
– Dios es glorificado cuando los creyentes salen a las tinieblas donde están los hombres.
– Las buenas obras de los verdaderos discípulos de Cristo deben ser hechas afuera en las tinieblas, no en el encierro de las paredes con otras luces.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
