APRENDIENDO A VIVIR POR FE
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
Hebreos 11:6
Vivimos en una época donde casi todo se basa en lo que podemos ver, medir o controlar. Antes de tomar una decisión, buscamos garantías. Antes de dar un paso, queremos conocer el resultado. Antes de confiar, exigimos evidencias.
Sin embargo, algo que debemos considerar y no olvidar es que la vida cristiana funciona de manera diferente. Dios no nos llama a caminar por vista, sino por fe.
La fe no es algo que solo consideramos únicamente en el momento de nuestra conversión; es la forma en que debemos vivir cada día. Aprender a vivir por fe es uno de los mayores desafíos y, al mismo tiempo, una de las mayores bendiciones de la vida cristiana.
Hebreos 11:1 define la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
La fe no consiste en negar la realidad de los problemas. Los héroes de Hebreos 11 enfrentaron dificultades reales: persecución, escasez, oposición e incertidumbre. Lo que los distinguió fue que permitieron que las promesas de Dios fueran más grandes que sus circunstancias.
Nosotros también enfrentamos situaciones que parecen superar nuestras fuerzas: problemas económicos, enfermedades, conflictos familiares o decisiones difíciles. En esos momentos, la fe nos recuerda que Dios sigue sentado en Su trono y continúa obrando aun cuando no podamos verlo.
Muchas veces queremos tener una fe fuerte de manera instantánea, pero Dios desarrolla nuestra fe a través de experiencias diarias. La fe crece cuando obedecemos a Dios en los pequeños pasos de cada día.
Cada vez que decides obedecer un mandato bíblico, aunque no sea fácil, tu fe se fortalece. Cada vez que oras en lugar de desesperarte, tu fe crece. Cada vez que confías en Dios en medio de la incertidumbre, estás aprendiendo a vivir por fe.
El mismo Dios que sostuvo a Abraham, José, David y Pablo sigue siendo el mismo hoy. No permitas que tus circunstancias definan tu confianza en Dios. Permite que la grandeza de Dios redefina la manera en que ves tus circunstancias.
ORACIÓN:
«Señor, reconozco que muchas veces me dejo llevar por lo que veo y por lo que siento. Ayúdame a confiar más en Ti que en mis circunstancias. Enséñame a caminar por fe cuando no entiendo el camino y a descansar en Tus promesas cuando surgen las dudas. Que cada día aprenda a depender más de Ti y menos de mí mismo. En el nombre de Jesús. Amén.«

Alex Plasencia
Pastor Asistente
