NADIE COMO ÉL PARA ENSEÑAR
«Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.» (Marcos 1:22)
Hoy precisamente se celebra el «Día del Maestro», fecha que se conmemora desde que don José de San Martín, el 06 de Julio de 1822 fundara la Primera Escuela Normal de Varones. Y con este devocional queremos rendir homenaje a los maestros de Escuela Dominical, Academia Bíblica, colegios cristianos y todo aquel que está frente a alumnos transmitiendo las verdades del Reino de Dios.
Esto nos ha hecho recordar a quien se constituyó en «El Maestro de maestros», cuya vida encarnó cada una de sus enseñanzas y tuvo una autoridad para enseñar a hombres y mujeres; niños y adultos, doctos e ignorantes. Nunca hubo persona mejor capacitada para enseñar, debido al amor que destilaba y a la personalidad atrayente que mantuvo. En honor a él veamos algunas características de sus enseñanzas:
1. PERSONIFICÓ LA VERDAD. Este era el elemento más importante en la tarea de enseñar. Generando una idoneidad en Su enseñanza, difícil de imitar, porqueenseñaba lo que él mismo era. Su ejemplo valía más que cien exhortaciones. «La verdad personificada es la única verdad espiritual que tiene una atracción efectiva. «Esto se debe a que la verdad mas bien adquirida, antes que enseñada. «Él enseñó a los dependientes cómo confiar, a los subalternos cómo servir, a los gobernantes cómo gobernar, a los vecinos cómo ser amigables, a los necesitados cómo orar, a los sufrientes cómo soportar, y a todos los hombres como morir. Él es el modelo de enseñanza de todos los tiempos.»
2.DESEÓ SERVIR. Uno de los elementos más esenciales en las cualidades de un maestro es el interés en la gente y su deseo de ayudar. Sin esto, no importa cuánto conozca su materia o los métodos de enseñanza. Nada puede compensar la falta de interés en el bienestar de las personas. El amor por los discípulos y el deseo de servirles sustituirán la falta de conocimiento y de la técnica de enseñanza. Tarde o temprano los alumnos se dan cuenta de este interés y responden a él. Todos aman al que los ama. El Señor Jesús tuvo compasión de las multitudes «porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.» (Marcos 6:34b).
Jesús amaba a la gente, «su corazón se sintió atraído hacia los criticones y los celosos fariseos, hacia los odiados publicanos y hacia los pecadores despreciados, hacia los ciegos, los sordos y lo cojos.» Su corazón se desbordó en simpatía hacia un mundo necesitado y su mano proporcionó servicio provechoso.
3. CREYÓ EN LA ENSEÑANZA. Jesús vio en la enseñanza la oportunidad suprema para moldear los ideales, actitudes y conducta de la gente. Él no fue principalmente orador, reformador o gobernante; él fue principalmente maestro. Aunque no fue un maestro de la clase profesional de los escribas y rabinos que hacían interpretaciones minuciosas de la ley; él enseñaba con autoridad. «No confiaba su causa a las apelaciones en masa, a los procedimientos ritualísticos, ni a las maniobras políticas; sino más bien al largo proceso de enseñanza y la preparación.» «Enseñar era su misión principal. Con frecuencia fue sanador, algunas veces obrador de Milagros, frecuentemente predicador, pero siempre maestro. Convirtió a la enseñanza en su principal agencia de redención.»(J.A. Marquis).
4. CONOCIÓ LAS ESCRITURAS. Sin duda que, para un maestro es imprescindible conocer las Sagradas Escrituras, porque este es Su material de estudio. Y Jesús era perfectamente competente para esto. Poniéndose de manifiesto en la tentación, cuando Satanás hizo toda clase de esfuerzos para atraparlo. Fue allí precisamente cuando Jesús citó las Escrituras (Mateo 4:1-11). De igual manera en el Camino a Emaús, cuando explicó lo que el Antiguo Testamento decía de sí mismo (Lucas 24:27). Durante Su ministerio Jesús llegó a citar por lo menos dieciséis libros del Antiguo Testamento, mostrando dominio y familiaridad del contenido de los mismos. Su grado de asimilación fue tal, que podía citarlas y aplicarlas en cualquier momento del día. Sin duda que el Señor fue un estudioso de las Sagradas Escrituras, desde Su infancia y el hogar judío al cual pertenecía y cuyo ambiente era religioso y educativo.
Como anhelamos que a cada maestro de nuestro tiempo, pudiera emular en algo estos caros principios que encarnó Jesús en Su enseñanza. El maestro por excelencia.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
