UNA MUESTRA DE NUESTRA GRATITUD: UNA ALABANZA CONSTANTE
“…su alabanza estará de continuo en mi boca.”
Salmo 34:1
Para comprender la magnitud de esta frase, debemos conectarla con el inicio del versículo. En la primera parte de este texto, David toma una decisión interna: «Bendeciré a Jehová en todo tiempo». Esa fue una postura del corazón. Pero ahora, en esta segunda parte, David da el paso crucial de hacer visible lo invisible: «su alabanza estará de continuo en mi boca».
Hay una conexión directa entre lo que decidimos en nuestra mente y lo que hacemos o debemos hacer. La gratitud que se queda guardada en el pensamiento es pasiva, pero cuando sube a los labios, es una herramienta de ayuda espiritual para nuestra vida. David no se limita a «sentir» agradecimiento; él llena su boca con la grandeza de Dios para que el eco de su alabanza sea más fuerte que el eco de sus propias circunstancias adversas.
David utiliza una palabra clave que desafía nuestra lógica: «de continuo». Esto significa sin interrupción. Al conectar esto con el «en todo tiempo» de la primera parte, entendemos que su alabanza no dependía de un estado de ánimo, sino de una disciplina espiritual. Aquí es donde el pasaje de Hebreos 13:15 le da el nombre exacto a lo que David estaba haciendo en medio de su crisis:
«Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.»
Notemos la conexión perfecta: el «de continuo» de David se convierte en el «siempre» en Hebreos, y la «boca» del salmista es el equivalente a los «labios» en Hebreos 13:15.
Llamarlo «sacrificio» explica por qué es tan difícil y, a la vez, tan poderoso. En el Antiguo Testamento, un sacrificio requería la muerte de algo en el altar. Para nosotros, un sacrificio de alabanza implica la muerte de nuestro orgullo, de nuestra queja y de la necesidad de tener el control sobre todo en los momentos difíciles. Cuesta abrir la boca para agradecer cuando el corazón está herido, cansado o cuando pasamos pruebas; por eso es un sacrificio. No brota de la comodidad, sino de la obediencia.
Vivir agradecido «de continuo» es entender que nuestra alabanza es una ofrenda que le presentamos al Señor, no porque nos sobre alegría, sino porque Él es digno, sin importar cómo nos sintamos.
¿Es tu alabanza un «fruto» que brota naturalmente porque todo va bien, o es un «sacrificio» que decides ofrecer a pesar de la dificultad? Recuerda que el sacrificio más fragante para Dios es aquel que entregas cuando más te cuesta abrir tus labios para agradecer.
ORACIÓN:
Amado Dios, hoy decido que mi gratitud no se quede guardada en mis pensamientos, sino que suba a mis labios. Te pido perdón por las veces que me he quejado y hoy elijo ofrecerte un sacrificio de alabanza continuo. Que mi boca no sea el eco de mis problemas, sino el reflejo de Tu grandeza y de mi obediencia. Que mi boca confiese tu Nombre «siempre» y «en todo tiempo». Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente

Amén 🙏🙏🙏🙏gracias mi Dios
Amén!