DELANTE DEL DIOS SANTO
“Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”
Isaías 6:3
Isaías 6:3 proclama “Santo, Santo, Santo”. Esto significa que la Santidad no es solo un atributo mas de Dios, sino la esencia de todo lo que Él es. Dios es perfectamente puro, completamente separado del pecado y absolutamente perfecto en Su carácter.
Cuando el profeta Isaías vio la gloria de Dios, su reacción no fue orgullo ni emoción superficial. Su reacción fue quebrantamiento. Él dijo: “¡Ay de mí!” (Isaías 6:5).
Hoy muchas personas quieren acercarse a Dios, pero sin reconocer Su Santidad. Queremos un Dios que nos bendiga, que nos ayude y que nos comprenda, pero a veces olvidamos que el Dios al que adoramos es infinitamente Santo.
La Santidad de Dios también nos recuerda algo importante: el pecado no es algo pequeño delante de Él. Dios aborrece el pecado porque contradice su naturaleza. Por eso Cristo tuvo que morir en la cruz para pagar el precio de nuestra culpa.
Pero al mismo tiempo, la Santidad de Dios también nos llama a vivir de manera diferente. Dios no solo quiere que entendamos que Él es Santo; Él nos llama a reflejar esa santidad en nuestra vida .
La Santidad no significa perfección humana, sino una vida apartada para Dios. Significa tomar decisiones que honren a Dios incluso cuando nadie nos está viendo.
Cada día tenemos una elección: vivir de acuerdo con los valores de este mundo o vivir de acuerdo con el carácter Santo de Dios.
Cuando contemplamos verdaderamente la santidad de Dios, nuestra vida no puede seguir siendo la misma.
Pregúntate hoy:
- ¿Estoy viviendo de una manera que honra la Santidad de Dios?
- ¿Hay algún pecado que he estado tolerando en mi vida?
- ¿Estoy tomando decisiones que reflejan mi amor y reverencia por Dios?
La Santidad comienza cuando rendimos nuestro corazón a Dios y permitimos que Él transforme nuestra manera de pensar y vivir.

José Miguel Olave
Pastor de Adoración y Artes
