¿QUÉ TE IMPIDE EXPERIMENTAR EL AMOR DE CRISTO?
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.»
Filipenses 3:7
Todo creyente anhela experimentar con mayor profundidad el amor de Cristo: sentir su cercanía, su paz, su dirección, su gozo, su gracia transformadora. Sin embargo, muchos cristianos hoy sienten que avanzan muy poco espiritualmente, que su vida devocional es superficial, que su fe se estanca, o que la presencia de Dios parece lejana ¿y por qué ocurre esto? No siempre es falta de oración o falta de Biblia… sino falta de rendición.
Cuando Pablo escribe este versículo, está confesando algo profundo: antes de conocer a Cristo, él tenía cosas que consideraba valiosas, importantes, dignas de estima. Pero al conocer a Jesús, su escala de valores cambió por completo. Hoy el creyente enfrenta el mismo desafío, aunque ya caminamos con Cristo, seguimos cargando: hábitos de nuestra vida pasada, pecados que se mantienen escondidos, prácticas que justificamos, actitudes que sabemos que no agradan a Dios, apegos emocionales, sentimentales o digitales, prioridades que compiten con Cristo.
Y muchas de estas cosas no las entregamos porque, en el fondo, aún las consideramos valiosas.
El mayor obstáculo para experimentar el amor de Cristo no es lo que reconocemos como pecado, sino lo que no queremos soltar.
Pablo toma todo lo que para él era ganancia y lo coloca en una balanza, luego, coloca en el otro extremo el amor de Cristo, y el resultado es contundente: TODO LO DEMÁS ES BASURA COMPARADO CON ÉL.
Esta imagen es poderosa hoy, en un tiempo en el que tantas cosas compiten por nuestro corazón, debemos hacer la misma valoración que hizo Pablo, lo triste es que muchos quieren experimentar más del amor de Cristo, pero siguen aferrándose a lo que Él llama pérdida.Quieren intimidad con Dios, pero mantienen hábitos que apagan su espíritu; quieren escuchar su voz, pero viven en desobediencia; quieren santidad, pero no quieren renunciar.La vida cristiana no avanza mientras guardamos “tesoros” que Dios ha declarado basura.
Cristo no compite por un espacio: Él demanda todo el corazón.
Dios no te pide que seas perfecto, te pide que seas honesto, que seas obediente, que seas dispuesto y que lo pongas en primer lugar a él y estimes lo demás como basura.
Señor Jesús, hoy pongo mi vida delante de Ti. Muéstrame aquello que aún valoro más de lo que debería y dame la valentía para soltar todo lo que compite con tu amor. Limpia mi corazón, endereza mis caminos y enséñame a considerar pérdida todo lo que me aleja de Ti. Quiero conocerte más, amarte más y experimentar plenamente tu amor transformador. Toma mi vida, Señor; es tuya. Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente
