REFLEXIONES ACERCA DE LA GUERRA
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.”
Mateo 24:6-8
Creo que todos habremos escuchado sobre la guerra en Medio Oriente. Donde se están matando por cantidades impredecibles, destruyendo ciudades, aeropuertos, hospitales y blancos civiles sin poderlos enumerar. Familias que lo han perdido todo. Desplazados de sus casas, departamentos, edificios y tierras. Niños que mueren de hambre, heridos, sin entender lo que está pasando. Y todo en nombre de la supuesta “justicia, y la verdad”; que no es otra cosa que la codicia, el egoísmo, la supremacía de unos sobre otros.
Pero, los que estamos del otro lado, del occidente, donde tan solo nos llegan noticias de unos y de otros, tamizados por intereses de los contrincantes; ya somos parte de esa quietud insensible que es característica de los espectadores de nuestros días. Así mismo, están los que combaten y mueren en nombre de sus Estados. Esto, no es otra cosa que ir preparando el escenario final para el cumplimiento escatológico de las profecías: “También debes de saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres…sin afecto natural, implacables…” (2 Timoteo 3:1-2,4). Estas palabras describen la naturaleza salvaje de hombres cuyas actitudes van en incremento antes de la segunda venida gloriosa de Cristo
¿Qué debemos hacer como creyentes? Este, mi criterio, muy personal por supuesto:
1. SER MUY CONSCIENTES DE LO QUE VIVIMOS. Hoy la humanidad, se enfrenta a la amenaza de un holocausto nuclear. “La guerra siempre ha sido terrible, ya sea que se peleara con piedras y palos, arcos y flechas, espadas y lanzas, mosquetes y rifles, o con bayonetas y bombas.” (John Stott). Todo esto, se ha vuelto obsoleto frente a la llegada de la era nuclear. Nada está seguro, nadie quedará para contar. “La liberación del poder del átomo ha cambiado todo salvo los patrones de pensamiento, de tal manera que nos encaminamos hacia una catástrofe sin par…si la humanidad ha de sobrevivir es imprescindible una nueva manera de pensar.” (Albert Einstein). No hay exageración alguna en estas palabras. Oh, si el mundo supiera el consejo del apóstol Pablo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2). Lamentablemente, el mundo no aprende de sus errores; allí está la historia de la violencia irracional que se generó en Hiroshima y Nagasaki.
2. CONFIAR PLENAMENTE EN LA PALABRA DE DIOS. Aunque el mundo le dé la espalda a Dios y recuse Su palabra; nosotros estamos seguros de su cumplimiento: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones,” (2 Pedro 1:19)
Hay que recordar que todo lo que está ahora mismo sucediendo, no es más que principio de dolores: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24:6-8). Las condiciones se vienen dando unas tras otras, basta hacer una consulta a las instituciones competentes para darnos cuenta de que ha habido en lo que va del mes 30 sismos, y un total de 399 en estos casi seis meses del año, en nuestro territorio.
Todo esto, nos debe de llevar a una actitud de fidelidad al Señor, confianza en Su palabra y oración por los que están en medio del fuego cruzado. Y sobre todo orar por los que no conocen al Señor.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
