LAS ENCRUCIJADAS QUE TRAE LA VIDA
“Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.»
(Juan 11:47)
Este versículo un tanto extraño es parte de la estrategia, del complot para matar a Jesús, inmediatamente después de la resurrección de Lázaro. Ya los principales sacerdotes y los fariseos, teniendo la convicción de que Jesús debía morir, comenzaron a urdir los planes más macabros para llevar adelante sus propósitos.
Esto me lleva a pensar cómo la vida nos presenta encrucijadas, situaciones en las cuales deberemos llegar a decidir por cuál de los varios caminos que están por delante debemos tomar. ¿Por qué lo digo así? Porque todos los peruanos estamos a escasamente tres semanas de elegir nuevo presidente, senadores y diputados, etc., etc. Y una semana antes, la cristiandad recuerda la Semana Santa, que se ha tornado en un “saludo a la bandera”. Los creyentes verdaderos, ante las múltiples opciones de candidatos a elegir, ojalá escojamos con sabiduría a aquellos que tienen valores, que son honestos, lo cual es difícil de hallar, pero hay que buscarlo como aguja en un pajar. Aquellos que tengan mayor aproximación con la fe cristiana y no que tengan ansias de llenarse los bolsillos.
Pero tal vez se vuelvan a repetir los intereses que precedieron la primera Semana Santa, donde la elección estaba anticipada, aunque esta colindaba con la mentira, la deshonestidad, los intereses partidarios que se toman por consigna y no por convicciones que vayan acordes con la verdad. Como lo veremos a continuación:
1. LA ENCRUCIJADA DE LOS RELIGIOSOS. El Sanedrín, compuesto por aquellos que fueron sumos sacerdotes (en su mayoría saduceos), algunos de sus familiares y los fariseos (otra facción religiosa muy influyente); todos estos, aunque enfrentados entre sí, representaban el máximo poder jurídico de la nación y, por lo tanto, en clara defensa de su religión y en contra de Jesús, determinaron Su muerte: “…¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él… Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo… nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca… profetizó que Jesús había de morir por la nación… Así que, desde aquel día acordaron matarle.” (Juan 11:47b-53). Escogieron la muerte antes que la vida.
2. LA ENCRUCIJADA DE PILATO. Representaba al poder romano; era el gobernador de una región sojuzgada por el imperio. Ante este personaje fue llevado Jesús acusado: “A este hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.” (Lucas 23:2). Pilato, después de interrogarlo, llegó a esta conclusión: “Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre.” (Lucas 23:4). A pesar de que el gobernador estaba convencido de la inocencia de Jesús. Estos líderes religiosos, confabulados con el pueblo, siguieron presionando al gobernador. En una segunda oportunidad, Pilato llegó a decir: “Me habéis presentado a este como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis.” (Lucas 23:14); por segunda vez, Pilato concluye en la inocencia de Jesús. Pero los acusadores solicitaban su crucifixión. Por tercera vez Pilato volvió a decir: “¿Pues qué mal ha hecho este? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré.” (Lucas 23:22). Pilato testificó de manera enérgica y reiterada la inocencia de Cristo. La mujer de Pilato le alcanzó un mensaje, estando él en el tribunal, diciendo: “No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.” (Mateo 27:19). Pero, en medio de la acalorada multitud, cuando Pilato ofreció soltar a Jesús y ajusticiar a Barrabás, se escucharon los gritos: “Si a este sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey a César se opone.” (Juan 19:12). En esta encrucijada de caminos y de voluntades exacerbadas, Pilato tuvo la oportunidad de elegir conforme a derecho y a verdad; pero no lo hizo. Eligió el camino de los intereses políticos y económicos que le brindaba el cargo.
Así, muchos elegirán más por conveniencia que por honestidad, por ganancia propia y no por verdad. Examínalo.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
