¿ESTÁS ENCOMENDANDO TU VIDA A DIOS?
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará.”
Salmo 37:5
Hoy, más que nunca, vivimos en una época donde queremos resultados rápidos, respuestas inmediatas y soluciones sin demora, Todo a nuestro alrededor: la tecnología, el trabajo, las redes, la cultura, nos empuja a la inmediatez, y sin darnos cuenta, llevamos esa mentalidad a nuestra relación con Dios: “Señor haz algo ya”, “Resuelve esto hoy”, “Respóndeme ahora”, no es que esté mal pedir, el asunto es que Dios nos invita a orar. El problema es cuando buscamos a Dios solo para pedir, pero no para refugiarnos en Él.
Encomendar nuestro camino no significa decirle a Dios lo que queremos y esperar su aprobación, encomendar significa poner nuestra vida bajo Su dirección, antes, durante y después de cualquier situación. Este el Salmo nos recuerda: Primero encomienda, luego confía y Él hará (Ese orden nunca cambia).
Encomendar nuestra vida a Dios tiene que ver con cosas muy específicas y prácticas como:
- Poner a Dios en tu agenda antes que tus preocupaciones.
- Consultar Su Palabra antes que Google o las redes.
- Tomar decisiones no solo por conveniencia sino por obediencia.
- Entregarle tus ansiedades, no solo tus emergencias.
- Reconocer que Él gobierna incluso cuando tus planes se desordenan.
- Confiar en su tiempo, no en el tuyo.
- Aceptar que Él quita lo que estorba, aunque tú quieras retenerlo.
En el fondo, encomendar es decirle a Dios: “Señor, haz en mí lo que tengas que hacer, cuando quieras hacerlo”, eso no es fácil para nuestra naturaleza ¡nos gusta el control!, nos gusta saber qué viene después, pero la vida cristiana no se sostiene por control, sino por confianza.
Cuando nuestra vida está realmente en Sus manos, algo ocurre: empieza a formarse en nosotros una confianza que no depende de las circunstancias, no significa que Dios hará lo que yo quiero, sino que hará lo que Él sabe que es mejor, a veces eso implica procesos, tiempos de espera, ajustes dolorosos, correcciones, y cambios inesperados, pero siempre, siempre, siempre termina siendo para nuestro bien y Su gloria. Encomendar nuestra vida a Dios no es una frase bonita, es un acto diario y deliberado de rendición, y quienes lo hacen, descubren una paz que este mundo nunca podrá ofrecernos.
Señor, hoy decido entregar mi camino en tus manos. Ayúdame a soltar el control, a confiar en tu tiempo y a descansar en tu voluntad. Sé mi refugio cada día y dirige mi vida conforme a tus planes. Haz en mí lo que tengas que hacer, para tu gloria. Amén.

Alex Plasencia
Pastor Asistente

Amén 🙌